Economía

Industria escenifica una paz vacía de contenido con el consorcio EADS

España escenificó hace justo una semana un golpe de mano ante EADS. La polémica integración de la antigua CASA en Airbus, que costó la cabeza de Carlos Suárez, obligó a Industria a mover ficha para que no se cuestionara su falta de autoridad.

el 16 sep 2009 / 01:18 h.

España escenificó hace justo una semana un golpe de mano ante EADS. La polémica integración de la antigua CASA en Airbus, que costó la cabeza de Carlos Suárez, obligó a Industria a mover ficha para que no se cuestionara su falta de autoridad. Pero los compromisos que parecían traer la paz no son nuevos. Ya estaban recogidos en los acuerdos firmados en 2004.

7 de abril de 2009. En la foto, un sonriente Miguel Sebastián, ministro de Industria, dando la mano al consejero delegado de Airbus, Tom Enders. Junto a ellos, Louis Gallois, consejero delegado de EADS, hace lo propio con Domingo Ureña, sustituto de Carlos Suárez al frente de la antigua CASA. Es la escenificación de que los temores surgidos a raíz de la integración de la división española de transporte militar, EADS-CASA, en la matriz Airbus (pasando a llamarse Airbus Military), estaban infundados.

Apretón de manos y algunos compromisos. Léase, la nueva empresa, Airbus Military, tendrá delegada la gestión de todas las actividades comerciales relacionadas con los aviones de transporte militar -A400M incluido-, de los productos derivados y los de misión. Esta división contará, además, con una estructura diferenciada y autónoma en su gestión dentro de EADS, con capacidad para iniciar y terminar proyectos por sí misma. Y como colofón, tendrá su sede en Madrid y su máximo responsable será español, si bien tendrá que dar cuentas al consejero delegado de Airbus.

Con esta declaración de intenciones se daba por zanjado el asunto de la absorción que costó el puesto de presidente de EADS-CASA a Carlos Suárez por la forma en la que se planteó la operación.

Sin embargo, ninguno de los puntos acordados en esa reunión es novedoso ni supone un mayor impulso ni autonomía del peso español en el consorcio europeo, ya que todos y cada uno de ellos están recogidos en los acuerdos suscritos en 2004 entre EADS y la SEPI para asegurar las cuotas de responsabilidad española.

Mala memoria, pues, la del Ejecutivo español, que no hace sino poner de manifiesto una paulatina y progresiva pérdida de capacidad ante sus socios franceses y alemanes. Sobre todo, de la SEPI, organismo público que fue el que rubricó esos compromisos hace cinco años.

En ese documento el consorcio europeo dice textualmente que la política industrial española, que trata de preservar el derecho a diseñar un avión completo, a mantenerse al frente de las tecnologías de composites (fibra de carbono) y a tomar una participación en los programas de Airbus, es "perfectamente legítima" y "compatible con la estrategia industrial de EADS". Y se compromete a "no cambiar la misión de MTAD [división española de transporte militar en sus siglas en inglés] mientras que así no se lo exija el mercado, el cliente o cualquier otra razón".

Pero agrega que, "en cualquier caso, se mantendrá como una unidad de negocio independiente y a su frente se situará un español. [...] Los cambios tendrán como límite su preservación como una unidad integrada y manteniendo sus capacidades actuales que permiten diseñar y certificar un avión completo en España. Su papel en la gestión del A400M está confirmado y no será cambiado", reza literalmente.

Varias son las voces que, conocedoras de todo el proceso desde la integración española (de CASA) en EADS allá por 2000, coinciden en señalar que los acuerdos de 2004 ya suponen una "devaluación" de los firmados cuatro años antes y que España ha ido perdiendo su memoria y ha dejado de situar a la industria aeronáutica como una "cuestión de Estado", al contrario de lo que ocurre en Francia y Alemania.

  • 1