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Inmersión andalucista

El salto desde las filas andalucistas al PSOE gotea desde que la renovación alejandrina se hizo con el poder, traída por la compulsión caribe de su progenitor a sucederse siempre a sí mismo. Primero, los alcaldes onubenses, luego siguieron otros y, recientemente, el grupo andalucista de Ronda, con alcaldía y orquesta...

el 16 sep 2009 / 05:14 h.

El salto desde las filas andalucistas al PSOE gotea desde que la renovación alejandrina se hizo con el poder, traída por la compulsión caribe de su progenitor a sucederse siempre a sí mismo. Primero, los alcaldes onubenses, luego siguieron otros y, recientemente, el grupo andalucista de Ronda, con alcaldía y orquesta.

El argumento principal es que, hoy, el PSOE representa el andalucismo real, algo que naturalmente no comparte la ortodoxia andalucista, muy a pesar de que encuestas y resultados electorales digan que los andaluces consideran que el PSOE es el que mejor defiende los intereses de Andalucía. Lo cierto es que el pastel andalucista -trescientos mil votos, más la pátina verdiblanca- son objeto, no precisamente oscuro, de deseo electoral (que se lo digan a Monteseirín).

El PSOE, en su 11 Congreso, intentó convertirse en el referente ideológico del andalucismo errante -el Partido Andalucista del Exterior (el más numeroso)- pero se quedó muy lejos. Tan solo, una sencilla y tautológica aseveración de "andalucismo real", consecuencia de la lectura sin análisis de las urnas, un tímido reconocimiento a los socialistas andalucistas y dejar para otro día cualquier atisbo de parecerse a los partidos socialistas que junto con ellos gobiernan las comunidades más importantes del reino: Cataluña y Euskadi. El Grupo Estío, para El Correo, afirma que la infidelidad andalucista es galopante y que uno de cuatro votaría al PP. Cuatro de cuántos. ¿De los que quedan tras perder 160.000 votos en las andaluzas o de los 26.000 que votaron en las europeas? ¿Y los que ya no votan al PA?

Y sin embargo, el PSOE y su gobierno se ven a abocados a defender posturas en España con argumentos antes denostados por andalucistas. La dialéctica con el socialismo catalán, con el gobierno de España, la financiación, presupuestos, inversiones, las Cajas, Deudas, transferencias, obligan al socialismo andaluz a quitarse la boina y mostrarse ante los andaluces como una fuerza que de verdad cree en esto. La sumersión andalucista es otra cosa.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

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