Cultura

«Innovación y talento local, esa es mi apuesta para el Maestranza»

Entrevista con el director de orquesta György G. Ráth, candidato a dirigir el Teatro de la Maestranza y la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Invitado esta semana en el segundo concierto de abono de la temporada.

el 01 oct 2014 / 13:00 h.

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GYORGY_RATHLe avalan el aprecio del público y una buena sintonía con la orquesta, como evidencia que, por segunda vez en un año, György G.Ráth vuelva a subir al podio de la ROSS. Lo hará este jueves y viernes (20.30 horas, Teatro de la Maestranza) con un programa con páginas de Stravinsky, Albéniz y Chaikovski.

¿Cómo resumiría su relación con la Sinfónica de Sevilla y con el Maestranza, instituciones ambas que aspira a dirigir? Para mí es un gran honor saber que mi nombre es uno de los que se barajan como el del posible futuro director. Tengo una amistad muy estrecha con Sevilla y con su orquesta. Di mi primer concierto con ellos en 1991 en la Sala Apolo. Durante muchos años fuí el primer director invitado de la ROSS. Toqué en la Expo’92 con mi orquesta húngara de entonces y tras la apertura del Maestranza vine varias veces. Luego, lamentablemente, pasé muchos años alejado de Sevilla. En ese tiempo trabajé en la Ópera de Chicago, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en la Ópera de Roma, la Arena de Verona y como director artístico y musical de la Ópera de Budapest; siendo principal director invitado en el coliseo de Hamburgo. En febrero de 2014 me volvió a invitar la ROSS. El reencuentro me hizo muy feliz después de tantos años. Comprobé que la buena sintonía se mantiene y es recíproca. Y aquí estoy nuevamente esta semana para dirigir el segundo concierto de abono.

¿Cuál cree que es el principal valor añadido del Maestranza? La ciudad, su público. Siempre lo pongo de ejemplo por ser un teatro que gozó del favor de la ciudadanía desde que abrió sus puertas. Es una necesidad para la ciudad. Y creo que hay que hacer todo lo posible para que el Maestranza y la Sinfónia continúen siendo un foco de agitación cultural.

¿Cree que el teatro y la orquesta tienen la proyección internacional que debieran? El mundo de la cultura sabe el buen trabajo que aquí se desarrolla. Toca velar para que siga siendo así. Apoyar a los talentos juveniles y resultar un escenario atractivo para concertistas de nivel internacional son dos ‘empresas’ que abordaría con mucho gusto en el caso de tener responsabilidad artística.

¿Qué le distinguiría como director principal del coliseo? En la Ópera Nacional de Hungría tuve que programar anualmente 300 espectáculos de ópera y ballet, además de conciertos y otras propuestas, siempre teniendo en cuenta las condiciones económicas. Creo saber lo que necesita un teatro como este, sin perder nunca de vista su misión cultural, innovar en los programas, la vocación formadora de públicos y volcarme en hacer florecer el talento local y nacional para llevarlo después al exterior.

¿Qué proyectos concretos le gustaría poder llevar a cabo? Es prematuro detallárselos. Pero puedo hablar de lo que he hecho hasta ahora. En Budapest he propuesto desde El castillo de Barba Azul de Bartok (en una espectacular producción en tres dimensiones) hasta Hippolyte et Aricie de Rameau. Simon Boccanegra de Verdi, Arabella de Strauss, Cenerentola de Rossini son otros de los títulos. Del barroco al sigloXX, buscando la heterogeneidad y el atractivo.

No parece en cambio muy proclive a la creación actual. Se equivoca. Es absolutamente necesario tocar música contemporánea. Si no, convertiríamos los teatros de ópera en museos. Tender lazos con los compositores actuales debe ser otro objetivo claro.

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