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Economía

Innovar sobre raíles

Sando desarrolla junto a Conacon y Nadir y la Universidad de Sevilla una tecnología que permite reducir el coste de mantenimiento de las vías ferroviarias y evitar accidentes

el 03 jul 2014 / 22:36 h.

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Imagen sando La constructora malagueña Sando y las empresas Conacon y Nadir están desarrollando un sistema de auscultación de vías ferroviarias que permitirá detectar en tiempo real defectos en estas vías, lo que ayudará a reducir posibles accidentes de tren y abaratar en torno a un 20 por ciento los costes de mantenimiento. Esta iniciativa, que se denomina Simuvía (Simulación embarcada para auscultación de vías mediante observación de estado de vehículos ferroviarios), se lleva a cabo a través de un proyecto de I+D+I financiado por la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA) y la Agencia IDEA, informó ayer la CTA en un comunicado. Y en ella colabora el grupo de investigación de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Sevilla, que acumula más de una década de experiencia en este área. El sistema, que podrá instalarse en cualquier vehículo ferroviario, pretende mejorar las garantías de estabilidad y seguridad al circular por la vía y permitirá auscultar y analizar la posible respuesta dinámica del vehículo a partir de técnicas de simulación dinámica computacional. Se trata de un proyecto que se desarrolla en el Centro de Tecnologías Ferroviarias de Adif, en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), ubicado en Málaga. Los resultados de esta iniciativa podrían ser útiles tanto para el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que gestiona el mantenimiento de las vías de ferrocarril, como para las empresas de servicios de transportes ferroviarios en España y otros países. La tecnología desarrollada facilita así un «conocimiento detallado y preciso de la localización de los defectos para poder mejorar la calidad del trazado de vías». Además, según precisa la nota, su aplicación permitirá «mejorar el confort del viaje en tren y conseguir un menor deterioro, desgaste de la infraestructura y una disminución del impacto medioambiental que generan las emisiones acústicas». Junto a ello, la información relativa a la seguridad y estabilidad del vehículo permite «evaluar el riesgo de descarrilamiento o la capacidad de frenada ante eventuales situaciones de peligro», lo que sin duda ayudará a prevenir accidentes. El sistema usa sensores virtuales para monitorizar variables que no pueden medirse directamente, como las fuerzas de contacto rueda-carril, conectados a un ordenador para simular en tiempo real la posible respuesta de los vehículos. La mayoría de las empresas que comercializan sistemas de este tipo se limitan a la auscultación geométrica de las vías, pero este proyecto «va aún más allá, ya que obtiene la respuesta dinámica del vehículo a partir de modelos matemáticos». En las dos últimas décadas se han puesto en servicio en España unos 3.000 kilómetros de alta velocidad, lo que ha situado la red española como la mayor de Europa y la segunda del mundo, solo superada por China e incluso por encima de países como Francia o Japón. Por ello, cualquier técnica o tecnología que permita abaratar los trabajos de inspección de las vías y aumentar su fiabilidad en los diagnósticos de los fallos que puedan existir o incluso predecirlos «será de enorme interés para el sector y conllevará importantes ahorros en las labores de mantenimiento». En términos generales, el gasto de mantenimiento de una línea de alta velocidad ronda los 100.000 euros por kilómetro y año, de los que 30.000 euros corresponden al mantenimiento de la vía y el resto a conceptos como las catenarias o la señalización de la vía.

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