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Intensifican los esfuerzos ante la inminente llegada de la marea negra a la costa

El vertido comenzó el pasado día 20 tras una explosión e incendio de una plataforma de la empresa British Petroleum, que, tras hundirse, comenzó a derramar miles de barriles de crudo.

el 30 abr 2010 / 07:05 h.

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El vertido de petróleo está a punto de llegar a la costa de Estados Unidos.

La Guardia Costera, la petrolera BP, pescadores y hasta convictos de Luisiana se unieron hoy para frenar la llegada en las próximas horas de la mancha de crudo a la costa, en lo que el Gobierno de EEUU ha calificado como una "catástrofe nacional".

Para esa tarea el Departamento de Defensa ha enviado equipos especiales después de que las autoridades advirtieran de que la situación es más grave de lo que se creyó inicialmente.

Asimismo, la base conjunta de la Armada y la Fuerza Aérea en Pensacola, en Florida, comenzó a distribuir líneas de barreras flotantes, lanchas de limpieza y equipos de bombeo como parte de un acuerdo de colaboración con el Servicio de Guardacostas.

Además, el Departamento de Defensa informó a través de su portavoz, Geoff Morrell, que evalúa la posibilidad de enviar tropas para unirse en las labores de limpieza una vez que la mancha toque tierra.

El vertido comenzó el pasado día 20 tras una explosión e incendio de una plataforma de la empresa British Petroleum, que, tras hundirse, comenzó a derramar miles de barriles de crudo. La plataforma Deepwater Horizon, que se encontraba a unos 75 kilómetros de la costa, se incendió y se hundió dos días después.

Según el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, la marea negra podría tocar las costas del estado esta misma noche, 24 horas antes de lo que habían previsto inicialmente las autoridades en Washington. "El primer impacto ocurrirá en la zona de Pass-A-Loutre (una reserva de vida salvaje) y el sábado en las islas Chandeleur", dijo en una conferencia de prensa el gobernador, que poco antes había declarado el estado de emergencia en el estado.

Ambos puntos se encuentran en el delta del río Misisipi y la mancha de petróleo está a sólo cinco kilómetros de lugar, según confirmaron fuentes de la Guardia Costera.

Jindal también confirmó en una conferencia de prensa en Batoun Rouge, capital del estado, que BP había aceptado que pesqueros y camaroneros de la región se sumen a la lucha contra el petróleo.

Además, añadió que el estado, que ha instalado 30 kilómetros de barreras flotantes, inició un entrenamiento relámpago de reclusos para que ayuden a limpiar las costas y animales contaminados por el petróleo, que avanza inexorablemente sobre el litoral. La irrupción del crudo sobre el delta podría ser un desastre no sólo para la industria pesquera y turística de la región sino también para su hábitat ecológico.

Tan sólo en Luisiana la marea negra podría afectar hasta a 400 especies animales y vegetales en las delicadas marismas costeras, según han advertido las autoridades.

Colectivos de pescadores del estado, de donde procede una de las principales fuentes de marisco del país, presentaron una demanda colectiva contra BP. Según el gremio de pescadores, la empresa les debe pagar una compensación de al menos cinco millones de dólares por considerar que la explosión y hundimiento de la plataforma provocará un grave perjuicio a la actividad pesquera.

Charles Henry, portavoz de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), admitió que tal vez "sea demasiado tarde para impedir que el crudo llegue a las costas de Luisiana"

El presidente Barack Obama fue informado hoy de la situación por la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y ordenó que se dispongan todos los recursos posibles para contener el vertido y sus consecuencias.

En una rueda de prensa, Napolitano aseguró que la prioridad es contener el escape de petróleo y la contraalmirante del Servicio de Guardacostas Sally Brice-O'Hara indicó que "nos preparamos para lo peor".

Sin embargo, la mancha negra, que avanza a un ritmo de 5.000 barriles diarios, no sólo amenaza a Luisiana sino que también podría alcanzar a los estados de Texas, Misuri, Alabama y Florida, cuyos gobernadores recibieron hoy una llamada de alerta del presidente Obama.

Ante el fracaso para obturar el pozo, el Departamento del Interior autorizó hoy la excavación de un nuevo pozo en el mismo lugar, para facilitar la extracción del crudo y evitar que continúe saliendo de modo incontrolado. No obstante, advirtió de que ello puede tardar hasta noventa días.

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