Cultura

"Internet es un niño que ha recuperado una nueva oralidad para la poesía"

Ediciones en huida publica el nuevo poemario de David González, venezolano afincado en Sevilla.

el 26 ene 2014 / 23:30 h.

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15438601 Nacido en Barinitas (Venezuela) en 1965, David González Lobo lleva 23 años en España. El puente entre su país de origen y el de acogida, la lengua, le permite escribir libros como Dulcamara, el poemario que acaba de ver la luz en el sello sevillano Ediciones en Huida, y que recoge algunos poemas que aparecieron con anterioridad en una edición venezolana, donde se reunía su producción de 1984 a 2012. “Este libro está dividido en tres partes”, explica, “y se plantea como un viaje hacia la transformación de un escritor; es un viaje hacia la confianza en la voz, un planteamiento hacia la madurez en el tratamiento de los temas que ahí se tratan: el conductor de rebaños de Fernando Pessoa, las dudas existenciales de ese mismo sujeto poético y la infancia como punto de inflexión, de meta y de recomienzo cíclico”, agrega. Sobre el título, González Lobo cuenta que “dulcamara es el nombre de una planta de las familia de las solanáceas, como la papa y el pimiento. Un arbusto que echa una bella flor, el fruto es venenoso para las personas pero no para los pájaros, y es de sabor amargo y dulce. Y es una metáfora de la vida, de la creación. Representa el gozo y el dolor de vivir y de crear...”, comenta. “La poesía también necesita mirar mucho, estar atentos a lo que vive, a lo que se mueve, a lo que se va muriendo. Escribir, escribir, dejar pasar el tiempo, y encontrar una voz que se aprende y se desaprende”. “Mi voz/ una suave colina/ roja y dorada en la sequía/ una meseta azul bajo la intermitencia de la lluvia”, leemos en uno de sus poemas. Visiblemente contento con la buena acogida que está teniendo este volumen en Sevilla y Andalucía –“si se toma en cuenta que la poesía tiene un público escaso”, admite–, David González Lobo compagina la escritura con la coordinación junto a Agustín María García López de una revista literaria online, Tinta China. “La revista nos permite editar lo que leemos y releemos, lo que nuestro gusto formado por la lectura nos indica como jugoso, importante, destacable, dentro de nuestros límites de relaciones, claro. Con ese material, Tinta China ha publicado a Antonio Gamoneda, José Barroeta, Ramón Palomares, Miguel Florían, Antonio Rivero Taravillo, Yolanda Pantín, Ana María Palomares, Josefa Parra, Juan José Téllez, Lenoardo Gustavo Ruiz, Rafael Téllez o Elsa López, entre otros”, enumera. A propósito de esta vinculación entre la atemporal poesía y los modernos vehículos para llevarla al lector, David González Lobo resta importancia a estos últimos, aunque se sirva de internet para dar a conocer sus versos o los versos de autores a los que admira. “La tecnología es indiferente, si no el romancero y la canciones de trilla y el flamenco no existirían. Internet es un niño, que ha recuperado una nueva oralidad, una escritura más rápida de ver que propulsa la difusión, una vía genial y muy democrática. Pero sea el texto corto largo, tradicional, moderno o posmoderno, si no hay chicha no la hay ni en la cuva, ni en la sabana, ni en el papel ni en la tablet”, asevera. “Esa calidad solo la da el leer, leer, compartir, comparar, atender, y no creyéndonos que estamos inventando el agua tibia y la bicicleta porque el medio internet lo permite. No, eso no”. “Por supuesto”, concluye el escritor, desmitificando también el libro tradicional, “si el poema es bueno, de calidad, que me lo canten, que me lo escriban, que me lo envíen por una de las tantas redes sociales, que me lo bailen; pero hay gente para todo que valoriza en exceso el papel; a mi me gustan el olor del papel y d e la tinta china, pero hasta ahí”, apostilla.

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