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Internet saca del olvido a las tres azafatas muertas en Smolensk

el 14 abr 2010 / 14:33 h.

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Mientras los líderes mundiales se aprestan a rendir homenaje al presidente polaco, Lech Kaczynski, los "muertos olvidados" de la tragedia de Smolensk, como las tres azafatas que viajaban en el Tupolev siniestrado, salen del olvido gracias a Internet y al afán de sus familiares y amigos.

"Es una pena que una chica tan bonita muera con esa edad", lamenta uno de los cientos de comentarios que se agolpan en Youtube, donde los amigos de Natalia Januszko han publicado un vídeo en el que se suceden imágenes de esta mujer, de 22 años, la persona más joven que viajaba en el aparato presidencial.

"Lo más triste es que Natalia estaba embarazada de menos de tres meses", informa otro internauta, entre las condolencias de personas anónimas que han querido sumarse a un homenaje mucho más humilde que el que durante estos días reciben políticos, militares y, sobre todo, el presidente de Polonia y su esposa, Maria.

Mientras, desde su perfil en Facebook, todavía abierto, Natalia guiña un ojo, en una fotografía en la que aparece tumbada y sonriendo al objetivo.

"Era una chica llena de vida, nunca la olvidaré", escribe una de las amigas de la joven, que, además de estudiar en la facultad de Veterinaria de Varsovia, era una amante de la cultura y la lengua española, ya que había hecho el bachillerato en el instituto Miguel de Cervantes de la capital polaca, un centro bilingüe castellano-polaco.

Natalia no tenía que haber estado en ese avión, pero la enfermedad de dos compañeras hizo que unas horas antes la llamasen para embarcar en él.

Justyna Moniuszko, Justa, como la llamaban sus amigos, es otra de las azafatas olvidadas por los homenajes oficiales y las salvas de honor militares.

Con 25 años, era una joven llena de energía y apasionada por los deportes aéreos, por aprender y por el mundo de la aviación, un universo que la fascinaba desde niña.

Había cursado Ingeniería Mecánica, Energética y Aviación en la Universidad Técnica de Varsovia y, en 2006, fue coronada miss de su promoción en ese centro docente.

Era una muchacha preciosa que soñaba con volar en su propio avión y ser una buena ingeniera, dicen sus amigos, que recuerdan cómo compaginaba su trabajo como azafata con un club de paracaidismo varsoviano del que era instructora.

Justyna ha quedado para siempre en la memoria de sus allegados y en miles de mensajes lanzados a la web por internautas anónimos, aunque su cuerpo no descansará nunca en el castillo de los reyes de Cracovia ni se la nombrará ciudadana honoraria de ningún lugar.

La responsable del equipo de azafatas era Barbara Maciejczyk, de 29 años, que esperaba avanzar pronto profesionalmente, gracias a su posgrado de gestión en Recursos Humanos.

Barbara había viajado días antes también a la localidad rusa de Smolensk con el primer ministro polaco, Donald Tusk, recuerda una de sus colegas que fue con ella en un aparato CASA, donde hablaron de sus planes de futuro y del deseo de la mujer de no trabajar para líneas aéreas comerciales.

Junto con las tres jóvenes, el capitán Arkadiusz Protasiuk, de 36 años, comandaba el aparato siniestrado, lo que hace que ahora se le señale como culpable del accidente por intentar aterrizar en medio de pésimas condiciones climáticas, aunque esa decisión podría haberle venido impuesta por alguna personalidad que viajaba en el avión, incluidos el jefe del Estado Mayor del Aire y el presidente.

Protasiuk tenía tres licenciaturas universitarias, 1.400 horas de vuelo y, sobre todo, una esposa y dos hijos que esperan ahora que se conozca cuanto antes la verdad de lo que sucedió en aquellos minutos anteriores al accidente.

Internet también se ha convertido en el lugar en el que ciudadanos anónimos tributan un último homenaje al personal de cabina y donde algunos aprovechan para culpar a las prisas presidenciales del siniestro, una polémica que las personalidades públicas prefieren por ahora evitar.

Junto con Arkadiusz viajaban en la cabina su segundo, el mayor Robert Grzywna, también de 36 años, casado y con un hijo; el teniente Artur Zietek, de 31 y padre de dos niños, y el alférez Andrzej Michalak, de casi 37 años, esposo y padre de un niño.

Mientras, el presidente estadounidense, Barack Obama, ya ha anunciado que asistirá al funeral por el matrimonio Kaczynski, que serán enterrados el domingo en el castillo de los reyes de Cracovia, aunque se desconoce dónde descansarán los restos de estos "muertos olvidados".

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