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Economía

"Invertimos durante la crisis porque sabíamos que había que aprovecharla"

Propietario de cuatro zapaterías Sinestréss, cuyos zapatos de confort y ortopédicos fabrica y distribuye por toda España, Alfonso Jiménez comparte su receta para crecer a pesar de las penurias económicas:controlar el gasto y encontrar las oportunidades.

el 08 mar 2014 / 23:45 h.

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Con cuatro tiendas en Sevilla, planes de expansión a otras provincias y comenzando su incursión en el mundo on line, la marca Sinestréss ha ido consolidándose de forma lenta pero segura durante sus 40 años de vida. Ni siquiera la crisis ha parado el avance de esta empresa especializada en zapatos de confort, para pies delicados y ortopédicos, como demuestra el que haya duplicado su plantilla desde 2008. Sevilla 08 03 2014: Entrevista a Alonsoo Jimenez.

FOTO:J.M.PAISANO ¿Cómo surge Sinestréss? Mi padre, Alfonso Jiménez Barrera, abrió la primera zapatería en 1973 en Gran Canaria, donde nos habíamos trasladado. Cinco años después volvimos y abrió la primera de Sevilla en la calle San Eloy, Zapatos Keiko, donde hemos ido evolucionando. Al principio no producíamos y teníamos tiendas normales, de barrio, que distribuían el producto de una multinacional americana, con zapatos de señora, caballero y niño, deportivos o zapatillas. Era una cadena de corte medio-económico, con zapatos de moda y uso diario. Llegamos a tener seis zapaterías Keiko, de las que aún existen cuatro que llevan mis hermanas, en el Aljarafe. ¿Cuáles son las líneas de negocio en la actualidad? Sinestréss es una marca registrada, que usamos principalmente como nombre comercial para las tiendas, pero también para la producción y diseño de determinados modelos de zapatos. Los vendemos en nuestras zapaterías y también producimos para otras tiendas –especializadas en confort y pies delicados, o con un gran hueco para estos productos–, y para ortopedias y farmacias, con lo que hemos creado una red de venta por toda España. Nos ocupamos del diseño y fabricación, dentro del segmento del pie delicado, con zapatos cómodos y terapéuticos. También tenemos en nuestras tiendas otras marcas españolas y europeas, nunca asiáticas. ¿Cuándo surge la necesidad de evolucionar de uno a otro perfil? A mediados de los años 90, cuando comienza la irrupción del zapato chino, indio y asiático, con precios que bajan los márgenes de beneficio al aumentar mucho la competencia. El producto deja de tener la variedad que tenía el mercado español y se vuelve todo igual, en precio y estilo. Cambian las reglas del juego, y como detectamos la necesidad de cubrir un tipo de cliente con necesidades especiales, montamos la primera tienda Sinestréss en San Eloy, al lado de la tienda Keiko que teníamos. En 2005 cerramos Keiko y ampliamos la de Sinestréss. ¿Cuándo empiezan a fabricar? En 2004 surge la oportunidad de entrar en una sociedad con un grupo portugués para la producción de zapatos de confort y la distribución en España con la marca Lumel, una de las principales de calzado de calidad. Abrimos una fábrica en Portugal que requirió una inversión importante. Hubo que adquirir maquinaria de alta tecnología para fabricar un diseño que parte de solucionar un problema, una dificultad. No parte de la moda, el gusto o la inspiración de un artista;necesitamos que no duela un juanete o poder introducir una plantilla ortopédica en un zapato lo más normal posible. ¿Cómo se diseñan las piezas? Con un trabajo de campo previo: sabemos lo que quieren nuestros clientes y consultamos a traumatólogos y profesionales de salud y del sector, los que realmente mejor conocen las necesidades de sus clientes. El médico es el que más sabe de medicina y el zapatero, de zapatos. ¿Fue una inversión familiar? Adquirimos una participación en una sociedad con un grupo portugués importante. Empezamos todos y al final quedé yo. Teníamos un socio que se jubiló y me vendió su parte, coincidiendo con la jubilación de mi padre, que nunca se desvinculó del todo: no trabaja pero cuando eres empresario y tu negocio es parte de tu vida es muy difícil hacerlo. Aún viene a viajes conmigo, conversamos y está al día. Cuando nos reunimos toda la familia, la conversación gira en torno al negocio. ¿Cómo se ha desarrollado el negocio desde entonces? El 80 por ciento sigue saliendo de la factoría inicial, y hemos incorporado en Italia algún fabricante especializado. Tenemos mucha variedad, como zapatos para diabéticos, con anchos en determinados puntos que evitan que salgan rozaduras y forros antibacterias, antihongos y evitando la química para que si salen no se infecten. En 2008 teníamos dos empleados y siete comerciales para vender por toda España. En plena crisis montamos la segunda zapatería en Luis Montoto, en 2009 otra en Dos Hermanas que tuvimos que cerrar en 2012; en 2011 en la calle San Jacinto y en enero de 2013 abrimos el outlet del polígono Pisa, con un centro logístico de 350 metros cuadrados. En este momento tenemos ocho empleados y siete vendedores, hemos duplicado la plantilla. Y menos un vendedor que se jubiló, todos los trabajadores son los mismos. ¿Prevén seguir creciendo? El año pasado abrimos una tienda on line, pero el mundo del zapato es muy especial, te tiene que estar cómodo, así que es difícil. Estamos estudiando un proyecto de expansión en otras capitales, quizá a través de franquicias. Pero hay que mirarlo bien porque no vamos a instalarnos donde tenemos distribuidores que se puedan sentir perjudicados. ¿Qué facturación alcanzan? Unos dos millones y medio de euros, hemos ido creciendo durante la crisis. Nos ha afectado, porque hay problemas financieros y los beneficios no son iguales que antes de 2008, pero hemos ganado cuota de mercado progresivamente, haciendo las cosas de forma sensata, controlando el gasto, fijándonos en un nicho de mercado favorable como es la gente de edad avanzada, que en España cada vez es mayor y lo hemos sabido aprovechar. Pero lo más importante es trabajar mucho, muchas horas. ¿Reinvierte los beneficios? Prácticamente todos los beneficios se han reinvertido en el negocio, porque creíamos en él y estábamos convencidos de que la crisis hay que saberla leer y aprovechar, por ejemplo alquilando el local de San Jacinto cuando bajó de precio. ¿Recomendaría esa misma fórmula a nuevos emprendedores? Sí, recomendaría ser prudente en las decisiones, estudiarlo todo lo mejor posible para minimizar los errores y sobre todo sacrificarse y echar muchas horas. Yo trabajo de ocho a ocho de lunes a sábado. También es importante no querer sacarle al negocio más de lo que te da. ¿La cadena tiene herederos? Mi hija estudia Biología y mi hijo 1º de ESO. A ella le gusta y tiene vínculo, aunque se quiere dedicar a la investigación. Mi hijo probablemente sí. Tiene más pinta de zapatero.

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