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Irán confirma el pucherazo

Después de diez días de revueltas y una veintena de muertes, el Consejo de Guardianes iraní admitió ayer que en las elecciones se cometieron irregularidades. Pero, mientras la Policía sigue reprimiendo violentamente las manifestaciones en la calle, el régimen continúa sin dar explicaciones.

el 16 sep 2009 / 04:39 h.

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Después de diez días de revueltas y una veintena de muertes, el Consejo de Guardianes iraní admitió ayer que en las elecciones se cometieron irregularidades. Pero, mientras la Policía sigue reprimiendo violentamente las manifestaciones en la calle, el régimen continúa sin dar explicaciones.

El Consejo de Guardianes, órgano que debe validar las elecciones, ha descartado ya la anulación de los comicios y anunciará mañana el resultado del recuento aleatorio efectuado al 10% de las urnas de los comicios presidenciales del pasado 12 de junio.

Según cita el canal iraní de televisión pública Press TV, el organismo ha asegurado que en 50 ciudades votaron más electores de los inscritos en el censo, lo que implica más de tres millones de votantes. Esta afirmación se produce en respuesta a las quejas presentadas ante el Consejo por el candidato conservador, Mohsen Rezaei.

El citado Consejo, integrado por seis clérigos y seis juristas, es el organismo encargado de validar los resultados electorales presentados por el Ministerio de Interior para que sean oficiales.

"Las estadísticas proporcionadas por Rezaei en las cuales él reclama que más del 100% de los electores registrados han emitido su voto en 170 ciudades no son exactas, el incidente ha ocurrido en solo 50 ciudades", apuntó Kadkhodaei. En sus 30 años de existencia, el Consejo jamás ha tomado una decisión de tal calibre como es la anulación de los comicios, que exige la oposición.

Los resultados oficiales otorgan el 62,6% de los votos al actual presidente iraní, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, y al líder opositor reformista, Mir Husein Musaví, el 33,75% de los sufragios. Musaví no acepta estos resultados que han llevado al país a protestas diarias y enfrentamientos entre la oposición y las fuerzas de seguridad que se han cobrado ya la vida de al menos una veintena de personas, según datos oficiales.

Precisamente ayer, el régimen iraní endureció la represión de las protestas con la intervención del cuerpo de elite de la Guardia Revolucionaria para impedir una nueva marcha opositora. Según testigos, más de dos mil efectivos antidisturbios y milicianos islámicos Basij armados con palos y barras de hierro se desplegaron en la céntrica plaza de Haft-e Tir y sus alrededores, donde se concentraron cerca de un millar de manifestantes.

Esos mismos testigos explicaron a Efe que las Fuerzas de Seguridad emplearon botes de humos y gases lacrimógenos para dispersar a varios centenares de hombres y mujeres vestidas de negro que gritaban "Alahu Akbar" (Dios es el más grande). Algunos resultaron detenidos tras ser perseguidos en las calles aledañas, agregaron los testigos. Como en ocasiones anteriores, la información no ha podido ser contrastada por la prensa internacional, que tiene vetada la cobertura in situ de estas marchas.

La oposición iraní, que denuncia fraude en las elecciones del pasado 12 de junio, había convocado este lunes una nueva jornada de luto y protesta por la muerte, hace una semana, de ocho personas en una multitudinaria marcha en la emblemática plaza de Azadí, en el oeste de Teherán.

Ayer, horas antes de que la manifestación arrancara, el cuerpo de élite de la Guardia Revolucionaria alertó de que se "emplearía a fondo" para evitar las protestas de la oposición. El líder supremo iraní, ayatolá Jameneí, ya pidió el viernes a la oposición que pusiera fin de forma inmediata a las protestas y alertó a sus líderes de que serían los responsables si se producía "un baño de sangre".

Mientras tanto, Musaví instó ayer a sus seguidores a continuar con las protestas de forma pacífica, ya que considera que denunciar "la mentira y el fraude electoral es un derecho". "En vuestras protestas, seguid manteniendo la calma. Creo que las fuerzas del orden evitarán daños irreversibles... las detenciones masivas sólo producirán una mayor brecha social", advirtió el candidato derrotado.

Mientras tanto, la comunidad internacional no acaba de pronunciarse abiertamente sobre la crisis iraní pero sí desmiente las duras acusaciones de injerencia por parte del Gobierno. Así lo hizo ayer la UE, que considera "infundadas" e "inaceptables" las declaraciones del régimen iraní.

Sí habló claro ayer sobre el tema Cyrus Palhavi, el hijo del Sha Mommahmed Reza Palhavi, derrocado en 1979 por la Revolución Iraní, quien mostró su confianza en que ha llegado "la hora de Irán" de derrotar al régimen islámico, tras años de intentos fallidos. En una emotiva comparecencia ante los medios, el ex príncipe de Irán, que vive desde 1984 en EEUU, calificó el movimiento de protesta que se ha generado en su tierra natal "un grito por la libertad y la democracia".

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