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Irán y EEUU se sentarán en la misma mesa en la cumbre sobre Afganistán

El narcotráfico y la amenaza terrorista de los grupos suníes que actúan en Afganistán sentarán en la misma mesa a Irán y EEUU, tras 30 años de enconada amistad. El Gobierno de Teherán aceptó la invitación estadounidense para acudir a la cumbre internacional sobre Afganistán del martes.

el 16 sep 2009 / 00:30 h.

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El narcotráfico y la amenaza terrorista de los grupos suníes que actúan en Afganistán sentarán en la misma mesa a Irán y EEUU, tras 30 años de enconada amistad. El Gobierno de Teherán aceptó la invitación estadounidense para acudir a la cumbre internacional sobre Afganistán del martes.

El portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Hasan Qashqavi, confirmó ayer que participará en la cumbre de La Haya. "Irán participará. Aunque todavía no se ha decidido a qué nivel", declaró Qashqavi a los periodistas en Teherán. En un gesto sin precedentes cercanos, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton invitó el pasado 6 de marzo a Irán a acudir a la cita internacional como primer paso en la búsqueda de vías que conduzcan a un acercamiento entre ambos países. Estados Unidos e Irán rompieron sus lazos diplomáticos en abril de 1980, una vez consolidado el triunfo de la revolución islámica que derrocó el régimen pro occidental del último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi. Nada más tomar posesión de su cargo, el actual presidente de EEUU, Barack Obama, expresó su deseo de emprender un nuevo capítulo con Irán si el régimen de los ayatolá abría el puño.

Hasta la fecha, dos son los gestos que Obama ha tenido con el enconado enemigo: la invitación a la cumbre sobre Afganistán, finalmente aceptada, y un mensaje de conciliación dirigido al pueblo el pasado 21 de marzo con motivo del nuevo año persa.

El jueves, Verhagen explicó que el objetivo de la conferencia no es hablar "sobre tropas ni sobre aportaciones económicas a la reconstrucción de Afganistán". En cambio, la conferencia debe "esbozar las mejores estrategias políticas (...) para garantizar la estabilidad en la región (...) y asegurar que Afganistán no se convierta de nuevo en un campo de entrenamiento para el terrorismo". Además, el evento debe dirigirse "específicamente" a analizar el papel de los países vecinos -como Irán o Pakistán- en el futuro de Afganistán, que el próximo 20 de agosto celebra sus segundas elecciones presidenciales, añadió el ministro.

La inestabilidad en Afganistán supone un quebradero de cabeza similar para Washington y Teherán, pero también una misma oportunidad para apuntalar su influencia en una región de alta importancia estratégica, puente entre Occidente, Rusia y dos economías emergentes como la India y China. Además de garantizar su influjo, la Casa Blanca pretende erradicar cualquier tipo de amenaza procedente de la red extremista Al Qaeda y de aquellas organizaciones radicales islámicas vinculadas con el terrorismo internacional. Esos mismos grupos, asentados en las regiones montañosas de Pakistán y Afganistán, suponen igualmente un factor de inestabilidad para Irán, que comparte frontera con ambos países

El narcotráfico, que permite a los señores de la guerra afganos lucrarse con la venta de armas a los grupos radicales, golpea también directamente a Irán. Aparte de que el país se ha convertido en el puerto de salida de los alijos que después llegan a Europa a través de la frontera con Turquía y de las ricas monarquías del golfo Pérsico, la droga es un problema social en Irán. Según cifras oficiales publicadas recientemente, más de un millón de iraníes son adictos a algún tipo de narcótico, en particular el opio

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