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Iriney culmina el mensaje anticrisis

El capitán asegura que los jugadores son "fuertes" y que "queda un mundo por delante".

el 02 nov 2011 / 21:08 h.

Iriney habló ayer en nombre de la plantilla.
En tiempos de crisis parece que lo importante, a falta de buenas noticias, son las buenas intenciones. Es lo que predomina en el Betis de las seis derrotas consecutivas. Primero fue el presidente, Miguel Guillén, que el lunes manifestó su confianza en que Pepe Mel y sus jugadores acaben con esta pésima racha; el martes le tocó al entrenador, que recalcó el apoyo que nota "a diario" dentro de la entidad y se mostró "convencido" de que el Betis seguirá en Primera; y ayer, por último, fue el turno de la otra pata del banco, la plantilla, que por medio de uno de sus capitanes advirtió que saldrán de este trance porque son "fuertes".

El futbolista en cuestión es Iriney y lo primero que admitió es que "la situación no es fácil", como tampoco lo es "estar bien mentalmente" con una losa tan pesada sobre la espalda. "Tenemos fallos y los pagamos caros. Es una Liga muy jodida. Si la gente pensaba que con las cuatro victorias estaba todo hecho, se equivocaba. Pero hay que trabajar con la cabeza arriba, mi fe es muy grande", afirmó el centrocampista, que no cree que el partido ante el Málaga merezca ya la consideración de final, ni para el equipo ni para el técnico. "No estamos preocupados porque tenemos mucha confianza. No pensamos lo que va a pasar con el míster y con el club. Tenemos un mundo por delante y vamos a salir porque somos fuertes", recalcó.

Como bien puede apreciarse, los argumentos anímicos mandaron sobre los futbolísticos en en el análisis del centrocampista, que por lo menos aportó una diferencia fundamental respecto a la crisis del Betis en Segunda: "El año pasado teníamos que estar por huevos en el primer puesto o el segundo. Este año, como los resultados han sido consecutivos, cambia la cosa", señaló. Se le insistió entonces por la receta para sobrevivir a la crisis y, a falta de razones tácticas o similares, recurrió al "hambre de ganar". "Tenemos un nudo en la garganta porque queremos gritar una victoria", agregó.

LA BARBACOA DE LA UNIÓN. Iriney culminó así la estrategia de mensajes auspiciada por el club y después se incorporó a otro acto para reforzar la unidad del grupo y refrendar que esta racha no ha crispado el ambiente interno como lo hizo la de la pasada campaña en Segunda. El acto en cuestión fue una barbacoa en lo que ahora es la sala de prensa a la que también acudieron el presidente, Miguel Guillén, y el director deportivo, Vlada Stosic. Unión, unión y más unión, por tanto.

En esa línea abundó también Rafael Gordillo, igual que el martes. "El equipo no está muerto ni hundido, está vivo. Es muy llamativo porque son seis derrotas seguidas, pero hay muchos equipos por debajo", recordó el expresidente, que volvió a solicitar a los aficionados que "todos" estén "a una" el sábado.

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