Economía

Irlanda se aferra a su soledad frente a la presión internacional

Entre 50.000 y 100.000 millones de euros. Es el gran auxilio que necesita el país

el 16 nov 2010 / 21:42 h.

El ministro irlandés de Economía, Brian Lenihan, (izqda.), ayer, llegando a la reunión del Ecofin en Bruselas.

El Gobierno irlandés se resistió ayer las presiones para que solicite un rescate económico de la Unión Europea (UE), aunque podría verse finalmente obligado a aceptar una inyección de capital para sanear su sistema bancario.

El motivo principal de la negativa de Irlanda a recibir ayuda es su empeño por mantener la soberanía sobre su política económica y el enorme daño que causaría una hipotética intervención exterior en la imagen de un Gobierno en horas bajas.

Un funcionario comunitario involucrado en las conversaciones indicó a The Wall Street Journal que el plan de rescate de Irlanda oscilaría entre 80.000 y 100.000 millones, mientras que ayudar a su banca podría alcanzar entre 45.000 y 50.000 millones.

"En cualquiera de las opciones posibles, el FMI aportaría como mucho la mitad del importe, mientras que el resto de la ayuda procedería de manera combinada de la UE y el Reino Unido", explica el rotativo, que subraya que aún no se han discutido las contribuciones de cada parte ya que el debate entre los ministros de Economía de la UE para determinar si se rescata simplemente a los bancos irlandeses o si es necesario un gesto de mayores dimensiones en apoyo de la economía de Irlanda continuaba ayer al cierre de la edición.

En un país reticente a aceptar tratados europeos en las urnas, se ve con recelo la posibilidad de que Bruselas o el FMI tengan la autoridad que no tuvieron durante los años de abundancia del Tigre Celta para establecer directrices económicas. Durante años, los socios comunitarios se han quejado de que Irlanda ha pecado de "competencia desleal" al aplicar, por ejemplo, un impuesto de sociedades del 12% para atraer inversiones de multinacionales.

A pesar de los mensajes que llegan de Bruselas, el primer ministro, Brian Cowen, aseguró que su Gobierno quiere hallar una solución "creíble" y eficiente" a sus problemas de déficit y de deuda, pero insistió en que no ha solicitado ayuda a la UE.

Ante el Parlamento de Dublín, calificó de "mal documentadas e inexactas" las informaciones que indican estos días que Irlanda ha solicitado ayuda financiera exterior.

Su comparecencia ante el Parlamento coincidió con las reuniones de representantes de la UE, el FMI y el BCE para tratar de encontrar una solución a la crisis irlandesa.

"Revierte en el interés de todos -explicó- que encontremos una solución creíble, eficiente y que, sobre todo, ofrezca confianza en los mercados".

Los mercados de la deuda continuaron ayer ejerciendo presión sobre la economía de este país al mantener el bono irlandés a 10 años por encima del 8%.

Cowen reiteró también que Irlanda tiene cubiertas sus necesidades económicas hasta mediados del próximo año y que su plan cuatrienal de ajustes generará un ahorro de 15.000 millones y reducirá el déficit al 3% de Producto Interior Bruto (PBI) en 2014.

Aunque Irlanda quiere evitar que la ayuda financiera que le han ofrecido sus socios de la Zona Euro sea empleada para sanear sus arcas públicas, sí podría aceptar un paquete destinado a rescatar su sector bancario, cuya factura final, estimada en 50.000 millones, ha disparado el déficit público hasta el 32% del PIB.

El Ejecutivo de Dublín podría evitar así que se pacte un duro paquete de reformas y condiciones con sus acreedores, que es el requisito asociado al empleo del mecanismo de asistencia financiera aprobado por la UE en primavera, tras la crisis de Grecia.

En opinión de los expertos, Irlanda está maniobrando para lograr que el posible rescate afecte sólo a su deteriorado sector bancario y no al presupuesto.

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, coincidió ayer en que Dublín tiene las necesidades de financiación cubiertas hasta mediados del ejercicio que viene, por lo que las soluciones al problema de su deberían centrarse en el sector bancario.

Mientras, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geither, recomiendó ayer a la Eurozona que actúe "rápido, muy rápido" en su ayuda a los países cuyas finanzas públicas amenazan a la estabilidad económica europea.

Y Portugal ayer callaba. Confía en evitar el contagio irlandés.

«La Zona Euro vive una crisis de supervivencia»

El presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, admitió ayer que la Eurozona vive una "crisis de supervivencia" por los problemas de deuda que afectan a los países periféricos.

"Tenemos que trabajar juntos para que la Eurozona sobreviva, porque si no lo hace tampoco sobrevivirá la Unión Europea", prosiguió el presidente permanente del Consejo Europeo, que no obstante se declaró "muy confiado" en la posibilidad de superar los actuales problemas.

"El euro es el signo más visible y palpable de nuestro destino común. Compartir una moneda significa que las decisiones de uno afectan a todos. Lo que ocurre con las pensiones o la deuda en un país puede afectar a la economía en otro país. En los buenos tiempos y en los malos tiempos", señaló.

Por su parte, el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, se mostró en contra de la teoría defendida ayer por Van Rompuy.

"No está en cuestión la supervivencia del euro, se trata de un problema muy grave en el sector bancario de Irlanda y tenemos que mantener la cabeza fría y trabajar con determinación para encontrar soluciones al sector bancario irlandés", replicó Rehn.

 

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