Deportes

Irresponsabilidad

Emana se fue a la calle y dejó al Betis con diez por una protesta absurda.

el 11 oct 2010 / 06:04 h.

Me he ido al diccionario de la Real Academia de la Lengua para no cometer un error a la hora de conocer exactamente qué es un acto irresponsable. Las tres acepciones que tiene la palabra le cuadran perfectamente a la falta grave que conllevó la expulsión del camerunés Emana.

La segunda acepción del diccionario es definitiva: “Dícese de la persona que adopta decisiones importantes sin la debida meditación”. Nada que añadir. Con una tarjeta amarilla, ir al árbitro e insistir, una y otra vez, en la protesta, advirtiéndole el colegiado que le expulsaría, es un acto de una grave irresponsabilidad. Más aún sabiendo lo que se juega el Betis en estos momentos.

Punto de inflexión. El partido tendrá siempre en su análisis la expulsión de Emana. Primero, porque aun estando en el campo, su aporte fue mínimo, como también lo fue el de Caffa en dos mano a mano con el portero canario. Influencia decisiva porque en ese primer período la Unión Deportiva fue muy superior pero sólo se fue a la caseta con un mínimo marcador a su favor. Ya saben aquello de Cantatore de que “un gol es muy poco en un resultado pero dos son mucho”.

Superando la adversidad. Es digno de elogio el saber superarse en los momentos de adversidad. El Betis logró empatar el partido y tuvo arrestos, con Emana expulsado, hasta de ponerse por delante en el marcador, pero parece que hay una maldición que le persigue en Las Palmas. Cuando parecía emerger superando todas sus adversidades –digo “sus” porque provinieron de sus propios jugadores–, llegó, como la temporada anterior, el gol gran canario en los minutos de descuento.

Saber jugar. Cuando un equipo como el Betis tiene que ganar hay que saber ser responsable. En ganar está el ascenso y la única posibilidad que tiene la plantilla de asegurar el cobro de los contratos. Ascender es asegurarse el cuantioso ingreso que produce la televisión y es garantía de cobro en cualquier entidad bancaria.

Por ello, junto a la exigencia del resultado y la implicación de los jugadores, está el saber jugar los partidos con cabeza y frialdad en los momentos importantes, y no entrar en guerras inocuas cuando ningún provecho se puede sacar. Quizás sea lo que Mel habrá exigido al irresponsable, en Las Palmas, Achille Emana.

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