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Isabel II aterrizó en el Estadio en helicóptero junto a James Bond

Bradley Wiggins, vencedor del Tour, tocó la campana que puso en marcha la ceremonia, de casi tres horas.

el 27 jul 2012 / 21:41 h.

Vista general de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, que se prolongó por espacio de más de tres horas en el Estadio de Stratford de la capital británica.

Un filme proyectado en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres recreó la llegada de la reina Isabel II de Inglaterra al Estadio de Stratford lanzándose en paracaídas con James Bond desde un helicóptero. A sus 86 años y cumplidas seis décadas en el trono británico, la soberana realizó lo que la organización de Londres 2012 calificó como "la primera interpretación" de su vida, rodada en el Palacio de Buckingham y en la que se interpreta a sí misma, junto al famoso agente secreto siempre al servicio de su Majestad.

El filme, en el que también participaban los perros corgis de Isabel II y llamado Happy and Glorious por uno de los versos del himno británico, comenzó en Buckingham, donde la Reina y el actor Daniel Craig, el último James Bond, se montaron en un helicóptero que sobrevoló Londres hasta llegar al Estadio Olímpico. Fue poco después cuando apareció un helicóptero real sobre el recinto olímpico y, entre el clamor del público y los colores de la bandera británica proyectados sobre el Estadio, James Bond abrió su puerta y se lanzó en paracaídas, precedido por la supuesta Reina, mientras sonaba la conocida música de 007.

En ese momento, la soberana de carne y hueso hizo su entrada en el Estadio Olímpico acompañada de su esposo, el duque de Edimburgo, y Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, entre un fuerte y multitudinario aplauso.

La organización aclaró que fueron en realidad dos conocidos extras, Gary Connery y Mark Sutton, los que se lanzaron en paracaídas sobre el Estadio y no la anciana soberana ni el actor británico.

Otra de las sorpresas de la ceremonia la protagonizó la escritora británica J.K. Rowling, autora de la saga del joven mago Harry Potter, que apareció para leer el fragmento inicial del clásico del escocés J.M.Barrie, Peter Pan.

El maligno Voldemort hizo aparición ante las 62.000 personas que abarrotaban el Estadio Olímpico de Stratford, acompañado por otros villanos de la literatura británica. No faltó el capitán Hook con su garfio, ni la Cruella de Vil de los 101 dálmatas, para tratar de asustar a los niños que dormían apaciblemente en decenas de camas dispuestas en el centro de estadio.

En la ceremonia de Boyle, el cuento terminó bien y la niñera más famosa del cine, la conocida Mary Poppins, apareció para desvanecer las pesadillas.

El ciclista británico Bradley Wiggins, reciente vencedor del Tour de Francia, tocó la campana que ponía en marcha la ceremonia inaugural sobre un escenario que reproducía la campiña inglesa en la hierba del estadio.

Durante 90 minutos, y bajo la dirección de Danny Boyle, la ceremonia incluía tres secuencias de gran tamaño. La primera, centrada en la consciencia histórica del país y la revolución industrial. La segunda rendía homenaje a la creación de la sanidad pública británica (NHS) tras la II Guerra Mundial y a la literatura británica, mientras que la tercera, más moderna, revisó las décadas desde 1960 hasta la actualidad a través de la música popular.

OPTIMISMO DE ROGGE. El belga Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), se declaró "optimista y confiado" del éxito de la cita londinense porque se han puesto "todos los ingredientes".

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