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Cultura

Isabel la coqueta

Una muestra en la Casa de Pilatos expone entre valiosos documentos históricos los trajes de las dos primeras temporadas de la serie televisiva ‘Isabel’, reflejando el gusto por la moda de una reina que hasta marcó tendencia.

el 21 sep 2014 / 11:30 h.

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Los maniquíes están repartidos por varias estancias de un palacio que complementa el regusto histórico de la exposición. / Carlos Hernández Los maniquíes están repartidos por varias estancias de un palacio que complementa el regusto histórico de la exposición. / Carlos Hernández

Una cosa es lo que dice la leyenda, negra para más señas, y otra distinta la realidad que cuentan las crónicas de la época y que ahora se endulza con el filtro de la televisión. Así tenemos que nuestra protagonista, que es ni más ni menos que Isabel la Católica, arrastra el sambenito de que hizo voto de no cambiarse de camisa hasta tomar Granada, anécdota más que discutible y que algunos incluso atribuyen a otra Isabel, Isabel Clara Eugenia de Austria, que ya metidos en el siglo XVII habría hecho tan poco higiénica promesa hasta que terminase el sitio de la ciudad de Ostende, que por cierto duró tres años y es de imaginar las condiciones en las que habría acabado la dichosa prenda. Pues lo dicho, por un lado tenemos esa imagen más bien espesa de Isabel I (acorde con la época, por cierto) y por otra la luminosa que desprende la serie de televisión Isabel. ¿Con cuál nos quedamos? Pues indudablemente con la segunda si visitamos la Casa de Pilatos hasta el 9 de noviembre, porque hasta entonces se exponen los trajes de la serie de RTVE que nos reflejan a una reina tirando a coqueta y a la que le gusta la moda.

Uno de los artífices de esta muestra y también de la serie, el productor Manuel Sánchez Hoyo, lo tiene claro: «Isabel era de baño diario», y no sólo eso, sino que su mismísimo confesor, fray Hernando de Talavera, dejó constancia escrita de sus reproches a la excesiva atención que la reina prestaba al cuidado de su cuerpo y a los dineros que se gastaba para adornarlo con los mejores ropajes. «Tenía su punto coqueto», apostilla.

La exposición se convierte en un recorrido por la moda de la época. La exposición se convierte en un recorrido por la moda de la época.

De ello es un reflejo esta exposición, que es un disfrute a tres niveles. De partida por los 21 trajes, que han desfilado por las dos primeras temporadas de la serie y que se han hecho con esmero bordador e histórico; segundo por el propio marco que aporta la Casa de Pilatos, no exenta de conexión familiar con los Reyes Católicos; y tercero porque el atrezzo se acompaña de una treintena de documentos del Archivo de la Casa Ducal, desde cartas de la propia reina a textos que ilustran sobre la corte y la vida cotidiana en tiempos de sus muy católicas majestades. Ahí se pueden ver sus firmas y sus sellos de plomo, verdaderos trozos de historia que ha seleccionado Juan Manuel Albendea Solís, director de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, y ante los que palidece el oropel falso de los ropajes.

Los trajes televisivos se reparten a lo largo y ancho de cuatro estancias del palacio, y ahí encontramos el de la boda, el de la coronación y todos los que luce la actriz Michelle Jenner, incluido el aparatoso con el que convoca las Cortes y del que quedan reminiscencias en las ropas de los maceros que sacamos a pasear en las ocasiones solemnes. Hay asimismo trajes de otros personajes de su corte (incluido el del malísimo marqués de Villena) y también de los nazaríes de esa Granada que entonces era la gran productora de seda de Europa, como reflejan sus grandes plantaciones de morera y el que sus telas llegasen a Toledo, París y Venecia, los grandes mercados de la época.

Sedas, por cierto, muy del gusto de la reina, que introduce en la corte su uso, como también del algodón, los damasquinados y los brocados. Literalmente, esta moda no tenía color frente a la austera y negra lana merina castellana. Básicamente por el contacto con Granada, Isabel introduce el diseño y los productos de oriente, ayudando a que España desbanque a Italia y marque los cánones de la moda cortesana durante los siglos XVI y XVII. Aunque la mayor aportación española al vestir de la época fueron los verduguillos, unos aros que daban volumen al traje... para disimular el embarazo. Las cosas de este país.

Isabel la Católica y su época. Los trajes de la serie de RTVE estará en la Casa de Pilatos hasta el 9 de noviembre. De 10.00 a 19.00 horas y a partir del 26 de octubre de 10.00 a 18.00 horas. Cuatro euros para residentes y ocho para visitantes.

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