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Isla Mágica ante una nueva oportunidad

Este periódico publicaba ayer una amplia información sobre los futuros usos que quiere darle Isla Mágica a los terrenos ganados tras la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla (PGOU). Se trata de 57.000 metros cuadrados distribuidos entre una franja...

el 16 sep 2009 / 05:42 h.

Este periódico publicaba ayer una amplia información sobre los futuros usos que quiere darle Isla Mágica a los terrenos ganados tras la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla (PGOU). Se trata de 57.000 metros cuadrados distribuidos entre una franja de terreno que va desde el teatro Central a la Escuela de Ingenieros y una zona denominada parking de pases, que se sitúa junto al puente de la Barqueta. Todavía no se ha decidido qué usos se ofrecerán en estas superficies, pero la dirección de Isla Mágica está sondeando el mercado ligado al ocio (hoteleros, restauradores, tiendas turísticas...) para diseñar la futura explotación comercial de los solares. No es una decisión más. La operación de ampliación de Isla Mágica, cuyas obras arrancarán en principio en 2011, permitirá consolidar el parque temático y hacerlo atractivo y competitivo en el mercado nacional. Cualquiera que se acerque estos días a las instalaciones de la Cartuja observará que el público sigue apostando por el parque. De hecho, y pese a la crisis, se espera llegar a las 800.000 visitas cuando concluya la temporada de verano y se pueden alcanzar los 20.000 pases de temporada. Pero hace falta mucho más. La actualización de la oferta de atracciones requiere de inversiones anuales cuantiosas y la única manera de generar más recursos es mediante la explotación de las nuevas zonas que se incorporarán. Isla Mágica ha estado lastrada desde sus inicios por problemas financieros que le llevaron incluso a una suspensión de pagos. Pero una década después y tras numerosas negociaciones y escollos que parecían insalvables, el débito se ha saldado y como sostiene el presidente de la entidad gestora, Luis Navarrete, si se separaran los intereses y la amortización, el parque ya sería rentable. De momento no es así, pero los accionistas mayoritarios, con Cajasol a la cabeza, saben que su única salida para seguir siendo un activo para el turismo sevillano es que dé un salto de calidad que atraiga además a nuevos socios en la gestión del parque.

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