Local

Israel abandona Gaza y arrasa el plan de paz

Los tanques se retiran de la franja tras los choques más violentos desde 2009, que dejan 5 muertos.

el 27 mar 2010 / 19:46 h.

TAGS:

Un tanque israelí deja tras de sí una estela de polvo mientras avanza por la frontera con Gaza, cerca de la comunidad fronteriza israelí del Kibbutz.

Los tanques israelíes se retiraron ayer de las posiciones que ocuparon el viernes en el área del sur de Gaza próxima a la frontera común, donde horas antes murieron en combate dos soldados israelíes y dos milicianos palestinos. A estos fallecidos se unió un tercer palestino muerto que, según fuentes médicas, pereció debido a la explosión de un obús lanzado por un carro de combate israelí. Además siete palestinos resultaron heridos.

Al menos siete carros blindados se habían apostado en el área tras un intercambio de disparos con milicianos palestinos que ocupan la zona, al este de la ciudad de Khan Younes. Fue la jornada de enfrentamientos más graves en la franja de Gaza desde el fin de la ofensiva militar de Israel de hace algo más de un año, que costó la vida a 1.400 palestinos, en su mayoría civiles, y a 13 israelíes.

Uno de los israelíes fallecidos ayer fue el mayor Eliraz Pretz, segundo al mando de un batallón de la Brigada Golani, el cuerpo de combate más prestigioso del Ejército de Israel. El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, responsabilizó a Hamás de cualquier ataque que se produzca contra Israel desde Gaza, bajo el control del movimiento islamista pero en el que también operan grupos armados de otras organizaciones.

La nueva espiral de violencia coincide con bajas expectativas de una pronta reanudación del proceso de paz debido a la negativa del Gobierno de Israel a frenar la expansión de las colonias judías en Jerusalén Este (árabe), que es la condición planteada por Estados Unidos y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) para poner en marcha un plan de paz que sea creíble, y con la celebración de la 22 Cumbre de la Liga Árabe, que comenzó ayer en la ciudad libia de Sirte. En ella se decidió dar "una última oportunidad" a las negociaciones indirectas con Israel, en vistas a conseguir progresos en el proceso de paz de Oriente Próximo, según anunció la cadena de televisión estatal libia. Eso sí, condenan la expansión de las colonias judías en Jerusalén.

Sin embargo, en esta cita el presidente de la ANP, Mahmud Abás, descartó toda posibilidad de mantener negociaciones indirectas con Israel mientras el Estado hebreo continúe su política de construir viviendas en Jerusalén. El presidente palestino consideró que toda negociación sobre las fronteras será "absurda" si Israel fija sobre el terreno las fronteras del futuro Estado palestino. "La destrucción y la ocupación de casas, así como la expropiación de tierras, se han convertido en prácticas cotidianas que forman parte de un programa de limpieza étnica de Jerusalén", denunció Abás, quien destacó que la Ciudad Santa constituye "la clave de la paz" y que un Estado palestino sin Jerusalén como capital "no tiene ningún sentido". La batalla en torno al estatuto de la Ciudad Santa ha sido intensificado por Israel, primero con el anuncio, el pasado 9 de marzo, del proyecto de construcción de 1.600 viviendas, y posteriormente con las declaraciones del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, de que Jerusalén, es la capital indivisible del Estado hebreo.

Apoyo a la ANP. Por su parte, el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, manifestó que esa aspiración expresada por Benjamín Netanyahu es una "locura", al subrayar que "Jerusalén es la niña de los ojos del mundo musulmán". "No podemos aceptar ningún atentado israelí a Jerusalén y a los lugares musulmanes", añadió, antes de advertir que "si Jerusalén arde, esto significa que Palestina arde, y si Palestina arde significa que Oriente Medio también arde".

La condena a la política israelí de asentamientos judíos en Jerusalén es unánime entre los países miembros de la Liga Árabe, pero para algunos líderes reunidos en Sirte esto no es suficiente y hay que ir más lejos. Así lo vino a expresar el emir de Qatar, jeque Hamed Bin Kalifa Al Tahni, quien en su discurso lanzó un llamamiento a los dirigentes árabes para que vayan más allá de la denuncia y la condena de la política israelí. A él se unió el líder libio, Moamar Gadafi, quien afirmó que "las masas árabes esperan acción y no palabras y discursos".

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reiteró su condena a los asentamientos israelíes en Jerusalén, a la vez que se mostró conciliador al invitar a los países árabes a mantener negociaciones indirectas con Israel, afirmando que tales conversaciones deberían desembocar en "una solución con Jerusalén como capital de dos Estados". Menos optimista se mostró el secretario general de la Liga Árabe, el egipcio, Amro Musa, quien pidió a los países árabes que se preparen para un eventual fracaso total del proceso de paz.
En la cumbre, que concluirá hoy, está el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que participa como representante de la Unión Europea.


  • 1