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Israel abusa de su fuerza contra los palestinos

El desproporcionado ataque del Ejército israelí sobre la franja de Gaza, que ha dejado en 24 horas casi 300 muertos y 900 heridos, ha vuelto a poner en evidencia la frágil urdimbre y el espejismo del equilibrio del Próximo Oriente, un territorio castigado hasta la extenuación por la falta de entendimiento de sus gobiernos.

el 15 sep 2009 / 20:29 h.

El desproporcionado ataque del Ejército israelí sobre la franja de Gaza, que ha dejado en 24 horas casi 300 muertos y 900 heridos, ha vuelto a poner en evidencia la frágil urdimbre y el espejismo del equilibrio del Próximo Oriente, un territorio castigado hasta la extenuación por la falta de entendimiento de sus gobiernos.

Diríase que es un problema irresoluble y que el mundo entero contempla la sangre derramada, la destrucción y la asfixia de la población palestina como natural, un conflicto más de los muchos que, alimentados por los intereses de las grandes potencias y la depredación de las corporaciones multinacionales, salpican el globo. Las guerras interminables siempre lo son porque ninguno de los contendientes se dan por vencidos. En el caso de Israel y Palestina, que son la cuerda de la que tiran Oriente y Occidente para ver quién tumba a quién en el enclave geoestratégico más importante del planeta, está claro que los grandes derrotados son los civiles palestinos, muertos por centenares sea por error en una ofensiva como ésta de Israel contra los militantes de Hamás, sea envueltos con un cinturón explosivo con la mente nublada por la desesperación, sea luchando con piedras como David frente a las granadas y los tanques del Goliat israelí. En fin, muertos también por falta de alimentos y medicinas en los guetos donde malviven acorralados.

Israel trata de proteger a sus ciudadanos de los cohetes que lanzan los milicianos de Hamás y lanza medio centenar de misiles en un par de minutos, una especie de escenificación de la disparidad de fuerzas entre los contendientes. Por eso en este caso es primordial la intervención de la comunidad internacional. Resulta escandaloso que la ONU convoque una reunión de urgencia para después sólo lanzar una tímida recomendación de alto el fuego y no ponerse a cocinar una tregua hasta que los líderes vuelvan de sus vacaciones. Mientras tanto, Israel sigue con la memoria perdida y un gato sigue batiéndose contra un tigre en la tierra prometida.

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