Economía

Italia queda al borde de un rescate que la Eurozona reconoce que no puede asumir

La prima de riesgo y el interés de su deuda alcanzan cotas insostenibles, similares a las de Grecia, Irlanda y Portugal antes de pedir auxilio exterior.

el 09 nov 2011 / 09:09 h.

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Los mercados respondieron ayer de una forma clara y rotunda a las formas y los tiempos de Silvio Berlusconi. Ni siquiera el anuncio de dimisión una vez que se aprueben las medidas de austeridad que le reclaman desde Bruselas sirvió de bálsamo para calmarlos, lo que tuvo su reflejo en la prima de riesgo italiana -que mide el diferencial de la rentabilidad ofrecida por la deuda del país transalpino respecto a la alemana-, que llegó a superar los 570 puntos básicos.

No solo eso. Durante la jornada el interés que pagaba Italia por sus bonos alcanzó el 7,4%. Para hacerse una idea, se trata de un nivel muy próximo al que registraron Grecia, Irlanda y Portugal justo antes de tener que recurrir al rescate de Europa y de instituciones como el FMI.

La diferencia con esos casos está muy clara. Italia, además de ser la tercera economía europea, no podrá contar con la asistencia financiera de la Eurozona como sí ocurriera con esos países. La razón es simple. No hay bastante dinero. Y es que en el fondo de rescate europeo de 440.000 millones, solo quedan alrededor de 250.000 millones si se descuentan los fondos comprometidos para Irlanda, Portugal y el segundo rescate de Grecia. "Italia sabe que, dado el tamaño del país, no puede esperar recibir ayuda exterior", dijo la ministra de Finanzas austriaca, Maria Fekter.

El fondo de rescate europeo está ya autorizado a dar líneas de crédito preventivas a los países sometidos a la presión de los mercados, para evitar que sea necesario llegar a un rescate completo. Sin embargo, estos nuevos poderes no podrán empezar a utilizarse al menos hasta diciembre, cuando está previsto que se apruebe el refuerzo del mecanismo para que alcance una potencia de 1 billón de euros.

En sus contactos con la UE, el Gobierno de Roma quitó hierro a la escalada de la prima de riesgo porque prácticamente la mitad de la deuda italiana está en manos de los bancos del país, lo que facilita la refinanciación y evita tener que recurrir a la financiación exterior.

Por todo ello, los países de la UE consideran que no hay nada más que puedan hacer por Italia, aparte de mantener la presión para que acelere las reformas y recortes prometidos con el objetivo de estabilizar su economía y recuperar la confianza de los mercados. Ése es el cometido de la misión de inspectores de la Comisión y del Banco Central Europeo que se encuentra en Roma.

Como cada vez que cunde el pánico, las bolsas se convierten, junto a la prima de riesgo, en las primeras víctimas, de manera que los números rojos inundaron los parqués en toda Europa. La Bolsa de Milán se dejó un 3,8%, mientras que el Íbex 35 retrocedió un 2,09%, hasta los 8.340,6 puntos, recortando las pérdidas que habían alcanzado el 3% durante la sesión. Se movió así en sintonía con las del resto de Europa, pues Fráncfort bajó un 2,2%, lo mismo que París, y Londres retrocedió un 1,9%.

Tratando de despejar dudas a la desesperada, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, aseguró que "no hay ninguna incertidumbre" respecto a la dimisión de Berlusconi y precisó que "en breve" se formará un nuevo Gobierno que pueda tomar "decisiones adicionales" o bien "se disolverá el Parlamento" para convocar elecciones generales "lo antes posible".

Ante la situación "alarmante" de los mercados, los grupos parlamentarios decidieron que la citada ley de estabilidad se presente mañana al Senado y un día después se traslade a la Cámara de los Diputados para su aprobación definitiva, según La Repubblica. El propósito, aprobar las reformas antes del domingo.

La canciller alemana, Angela Merkel, defendió que los países europeos deben actuar y avanzar hacia una "nueva Europa" capaz de afrontar la grave crisis que está atravesando, ya que las "declaraciones de intenciones" no son suficientes para lograr los cambios. Merkel reconoció que la situación en la que se halla la UE es "desagradable" y advirtió de que el bloque no sobrevivirá a menos que se sepa adaptar a los nuevos tiempos y afrontar la crisis de deuda. Por ello, instó a "no quedarnos en las declaraciones de intención sino aplicar cambios estructurales".

Mientras que la vicepresidenta española Elena Salgado aseguró que no será necesario un rescate de Italia, ya que se trata de una "economía fuerte" sometida a la presión de los mercado, el primer ministro británico, David Cameron, advirtió de que el coste de la deuda italiana es "insostenible" e instó a los líderes de la Eurozona a que acuerden cuanto antes el refuerzo del fondo de rescate europeo. "Si uno no tiene credibilidad sobre los planes que tiene para afrontar sus deudas y abordar sus déficits, nos gusten los mercados o no, éstos no nos prestarán ningún dinero", dijo.

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