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Italia, una ficha más

el 09 nov 2011 / 21:41 h.

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A mí no me gustaría vivir en un país capitaneado por Berlusconi, por mucho que ame al país que gobierna. En parte porque yo vivía en Italia cuando en 1994 accedió por primera vez al poder y he visto cómo actúa un hombre que trata a las mujeres como juguetes sexuales, a los medios de comunicación, incluidos los públicos, como instrumentos de poder político y económico y que gestiona el país y sus relaciones internacionales como si fuera una de sus empresas. No es precisamente mi mandatario ideal pero su caída, ahora y por el motivo que abandona, es otro mal augurio que cae sobre la Europa enferma en la que estamos.

Berlusconi ha anunciado al presidente italiano que dimitirá tras la aprobación del plan de ajuste dictado –y aquí esta palabra adquiere todo su significado literal– por la UE al servicio de los poderes financieros y que supone una auténtica intervención de Italia ahora que los mercados han situado la prima de riesgo italiana cerca de los 500 puntos, lo que supone un encarecimiento enorme del precio de su deuda hipotecando quizá por muchos años la marcha de aquel país.Los mercados se están pareciendo cada vez más a un volcán en donde los sumos sacerdotes representados por los grandes financieros, los responsables de los organismos internacionales y las agencias de rating van sacrificando vestales y hasta toros bravos. Y eso mientras que continuamente escuchamos a los analistas financieros diciendo siempre lo mismo en tertulias e informativos: que Berlusconi tiene que caer porque “los mercados necesitan un gobierno más estable” o que “si no salen gobiernos fuertes o con mayorías absolutas los mercados actuarán en consecuencia”, tratando así de convencer a la gente de que no cabe otra alternativa que aceptar la inevitabilidad de los mal llamados planes de austeridad (porque solo son austeros en gasto social pero no en otro como el militar o el fiscal de apoyo a grandes empresas o bancos), y, en definitiva, del cambio de reglas de juego de las democracias a las que estábamos acostumbrados.No es Berlusconi el primero que cae acosado por los mercados. Ya habían caído otros como Sócrates en Portugal o Papandreu en Grecia.

Berlusconi se va dejando hechos los deberes impuestos por los mercados y se irá con sus mujeres y sus negocios que para eso ha invertido tanto creando una fuerte red clientelar en los años que ha estado de presidente. Aunque eso será así si se libra de los innumerables procesos judiciales que tiene abiertos.No será igual la salida de Zapatero. Contrariamente a Berlusconi que no se plegó en su momento a los mercados eludiendo reformar las finanzas en Italia, Zapatero siempre ha sido un alumno aventajado y con ello, no solo ha llevado a cabo los mayores recortes sociales de la democracia, sino que ha hipotecado a su partido como una alternativa progresista para gobernar España, dejando a la derecha los árboles bien recortados para que la poda que van a realizar duela menos o se note menos, o nos coja ya tan débiles, sin trabajo, endeudados y con una democracia mutilada que impidan que la oposición ciudadana tenga la fuerza necesaria para evitar el desastre que se nos viene encima.

Lina Gálvez. Profesora Titular de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide

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