IU relanza la reforma electoral contra el criterio del PSOE

La coalición aboga por un sistema más proporcional que no implique más escaños. Castro emplaza la negoaciación con el resto de partidos a septiembre y Susana Díaz le replica que “no es prioritario”

el 24 abr 2013 / 12:23 h.

Diego Valderas durante una rueda de prensa. Izquierda Unida, socio de Gobierno andaluz, relanzó ayer el espinoso debate sobre la reforma electoral, una histórica reivindicación de la coalición, que tantas veces ha denunciado que el escaso número de escaños obtenidos en unos comicios no hace justicia a la cantidad de votos recabados. La modificación de la ley electoral andaluza es una medida comprometida en el pacto con el PSOE que ni estos ni la consejera de la Presidencia, Susana Díaz, consideran ahora “prioritaria”. El portavoz de IU en el Parlamento, José Antonio Castro, anunció ayer que su grupo ha iniciado conversaciones con los socialistas para acelerar la reforma electoral y consensuar entre todos una “fórmula más proporcional y justa que corrija el despropósito de la ley D´Hont”. El acuerdo de Gobierno fijó este debate para el segundo periodo de sesiones, pero no ha sido factible, dicen, porque la Junta ha estado ocupada en hacer política de “resistencia contra los recortes de Rajoy”. Ahora que la Junta ha empezado a explotar una agenda legislativa propia, con medidas de calado como el decreto antidesahucios o el de protección social (que será aprobado el martes), IU ha decidido que es el momento de crear un grupo de trabajo en la Cámara, el próximo mes de septiembre, para estudiar un modelo alternativo. La idea es la nueva ley electoral sea de aplicación en las próximas autonómicas (2016), pero que se apruebe “mucho antes” para evitar que el cambio de las reglas del juego se solape demasiado con los comicios. De antemano, el grupo que lidera Diego Valderas ha renunciado a una vieja exigencia: aumentar el número de diputados. La nueva ley electoral no implicaría más escaños de los que ahora hay (109), pero sí un reparto diferente en el que los partidos más grandes (PP, PSOE e IU) perderían diputados a favor de los más pequeños, permitiendo así la entrada de otros grupos al Parlamento, como UPyD y el PA. “No puede ser que a un partido, en función de la circunscripción provincial, le cueste un diputado 60.000 votos y a otro sólo 20.000”, dijo Castro. El partido de Rosa Díez logró en las últimas autonómicas en torno a 100.000 votos, y los andalucistas acapararon 90.000 –más que el PNV, que gobierna en Euskadi–, pero ambos se quedaron fuera de la Cámara porque no obtuvieron el 5% mínimo de votos necesarios para lograr representatividad. IU no baraja fórmulas concretas, pero una opción sería rebajar ese listón del 5% para que cueste menos lograr representación. En las últimas dos legislaturas, la coalición ya presentó en la Cámara una proposición de ley electoral, y las dos veces fue rechazada por PSOE y PP. En aquella ocasión, la fórmula de IU implicaba aumentar el número de diputados de 109 a 135. Valderas aseguraba que podía hacerse sin necesidad de aumentar el presupuesto de la Cámara, reduciendo gastos en salarios de diputados, en dietas y en kilometraje. Los 26 parlamentarios nuevos recibirían sus salarios de esos ajustes en el presupuesto. Ahora IU ha renuncia definitivamente a aquella fórmula, porque está convencida de que en el contexto actual de crisis y recortes, la sociedad no entendería una reforma legal que implique un mayor número de políticos. “No queremos que el debate se centre en si hay o no hay derroche. Sabemos que la Cámara andaluza es la más infrarrepresentada de España (1,3 diputados por cada 100.000 habitantes, frente a 1,8 en Cataluña, 1,9 en Madrid, 8 parlamentarios por cada 100.000 en Navarra o 6 en Extramadura), pero renunciamos a este debate para aspirar a una representación más justa y proporcional”, dijo Castro. Andalucía tiene competencias para reformar la ley d´Hont, siempre que respete el principio de circunscripción electoral provincial que rige en la Constitución. Otras regiones, donde están más arraigados los nacionalismos, como Cataluña, han introducido más proporcionalidad permitiendo la concurrencia de más partidos.  

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