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IU deja solo al alcalde en el Pleno que rechaza parar las ‘setas’

Tras su abstención, Torrijos avisa de que se negará a otra subida del presupuesto

el 21 jul 2010 / 19:48 h.

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Antonio Rodrigo Torrijos, portavoz de IU y primer teniente de alcalde, ante el alcalde y el edil Alberto Moriña.
No hubo sorpresas en el Pleno extraordinario de ayer: las obras de las setas de la Encarnación seguirán adelante gracias al voto de calidad del alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE). El marcador registró un empate a 15 en dos ocasiones, ningún edil erró al apretar el botón, así que se recurrió al artículo 136.3 del reglamento del Pleno y el voto del alcalde inclinó la balanza.

Pese a que el Consejo Consultivo dictaminó en contra de la segunda modificación presupuestaria del proyecto (de 30 millones de euros), la Gerencia de Urbanismo no parará los trabajos, una decisión que contó con los votos en contra del PP y con la abstención de IU, socio de gobierno de los socialistas, que dejó solo al alcalde en la defensa de la no paralización. Un desacuerdo pactado y sin consecuencias que permite a la federación de izquierdas desvincularse de un proyecto cuyo presupuesto pasó de 51,2 a 89,7 millones de euros y que debió terminar hace casi cuatro años. Y no sólo eso.Se desmarca de un proyecto cuajado de "errores" desde que se convocó su concurso internacional de ideas.
Eso sí, el portavoz de IU y primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos, dejó claro que los tres votos de su grupo serán en contra de cualquier otra modificación presupuestaria en el Metropol Parasol "en el futuro". De hecho, cuestionó que la obra vaya a acabar en el plazo dado y que no vaya a costar más de los 89,7 millones previstos.

Aun así, pese a que Rodrigo Torrijos dudó de que existan garantías en cuanto a calendario y financiación, no votó en contra porque "hoy parece de sentido común seguir con la obra". "En su día -en alusión a 2007- sí hubiese cabido la rescisión del contrato", indicó el portavoz de IU, quien reconoció que, a diferencia del PSOE, su grupo considera que la adjudicataria de la obra, la constructora Sacyr, debe pagar parte del incremento del presupuesto. "Pero eso no significa que estemos enfrentados", aclaró en alusión a sus socios de gobierno.

Por contra, el delegado de Urbanismo, Manuel Rey, apuntó que los parasoles estarán acabados el 31 de diciembre: "Me creo el proyecto como se lo creerán ustedes a partir del 31 de diciembre", dijo, mientras que el propio alcalde reiteró que el segundo cambio presupuestario aprobado será el último. "Esta modificación cierra definitivamente el capítulo de la inversión. El Ayuntamiento no facilitará ni un euro más", defendió, si bien está por ver si Sacyr reclama más fondos para acabar los parasoles.

Además, Sánchez Monteseirín admitió que el Ayuntamiento es el responsable del incremento del presupuesto para la reurbanización del entorno de la plaza de la Encarnación (con un coste extra de casi un millón de euros), de las mejoras introducidas en el mercado de abastos (4,2 millones adicionales), de la instalación del nuevo transformador eléctrico (otro millón de euros) y de los cambios motivados por el hallazgo de los restos arqueológicos (las imposiciones de Cultura provocaron un primer modificado de ocho millones de euros). Es decir, que el alcalde reconoció que más de siete millones extra son imputables a decisiones municipales, por lo que deberían salir de las arcas de Urbanismo. Sin embargo, el grueso del desvío es achacable a la empresa.

Eso dio a entender cuando defendió que el Ayuntamiento "no tiene responsabilidad en los cambios en la estructura y en otros aspectos vinculados a ello". Unos cambios que suponen 18,4 millones de más.

Además, Sánchez Monteseirín defendió que en 2007, cuando se detectó que el proyecto del arquitecto alemán Jürgen Mayer era "inejecutable", no se pararon las obras por "motivos de seguridad que no vienen al caso". "La empresa -explicó- dijo que se podían superar los problemas. Encontró la solución, pero tardó mucho", casi dos años.
El Partido Popular, por su parte, solicitó un periodo de tres meses para redactar otro informe "más minucioso". "¿Quién dice que ahora tengamos que creer a quienes nos engañaron tan conscientemente?", preguntó el portavoz popular y candidato a la Alcaldía por el PP, Juan Ignacio Zoido.

"El mejor legado que puede dejar -indicó Zoido al alcalde- es una solución pactada, la que yo le brindo hoy". A su juicio, hay otras salidas que no sean ni la paralización inmediata de las obras ni la continuidad de las mismas, pero no concretó cuáles.

Además, apuntó que "desde el punto de vista jurídico se pueden dar pasos para que luego no tengamos que volver atrás". De hecho, el dictamen desfavorable del Consejo Consultivo a la última modificación presupuestaria del Metropol Parasol abre la puerta a posibles denuncias judiciales.Tras la intervención de Zoido, quien lamentó que haya "cero ceses y cero dimisiones", los socios de gobierno coincidieron en sus críticas al grupo de la oposición. Manuel Rey y Antonio Rodrigo Torrijos arremetieron contra la falta de rigor de los populares, cuando son éstos los que exigen rigor en los informes de la Gerencia de Urbanismo (que señala que parar la obra y hacer otro concurso costaría 68,8 millones frente a los 30 de terminar las setas) y del secretario municipal (que avala jurídicamente que se pueda desoír al Consultivo).

Según Rey, las propuestas del PP obligarían a destinar en un año "quince veces el presupuesto local". Rodrigo Torrijos, en sintonía, cuantificó las propuestas de Zoido en 2.600 millones de euros, "18 o 20 años de presupuesto".
Con todo, el Pleno sobre el plan urbanístico más polémico se saldó sin sorpresas en el guión y con los placeros del mercado de la Encarnación entre los invitados, a la espera de que acaben sus 37 años de provisionalidad.

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