Local

IU llama a las víctimas de la crisis

Valderas cierra la campaña que más protagonismo le ha brindado y encara un papel clave ante la derecha.

el 23 mar 2012 / 23:04 h.

TAGS:

Diego Valderas estuvo acompañado en el cierre de campaña en Huelva por el coordinador federal de IU, Cayo Lara.

"¡Si ganamos, habrá más izquierda!", clamó Diego Valderas en el arranque de la campaña electoral. Quince días después y más de 8.000 kilómetros de caravana en autobús a lo largo y ancho del territorio andaluz, el coordinador regional de IU ha cerrado la campaña con la misma idea fuerza, pero con la voz más gastada. Arenas y Griñán son "dos cantamañanas", gritó ayer.

El candidato regresó a Huelva, su provincia, el sitio donde empezó a dar mítines hace dos semanas, donde reside y donde se presenta como cabeza de lista. Valderas ha dedicado dos días a cada provincia, pero siempre que ha podido ha vuelto a Huelva en coche, entrada la noche, para poder dormir en casa. Aunque las encuestas, desde el principio, le han garantizado un diputado en esta provincia, el candidato sigue teniendo pánico a quedarse fuera del Parlamento, como le sucedió hace ocho años. En 2004 IU no obtuvo representación en Huelva y hace cuatro años estuvo a punto de ocurrir lo mismo. Valderas incluso amagó con anunciar su retirada la misma noche electoral de 2008 (harto de pelearse con el bloque de Sánchez Gordillo que le disputó la plaza más segura de la lista por Sevilla). Al final logró entrar por Huelva y le pudo el entusiasmo.

Izquierda Unida ha hecho una campaña casi pretecnológica. No ha sabido explotar ni internet ni las redes sociales como los grandes partidos o como las fuerzas emergentes, caso de UPyD y Equo. Bien por falta de experiencia o de visión estratégica bien por falta de medios, la opción de IU ha sido optar por el método tradicional: reuniones con sectores concretos (pymes, organizaciones no gubernamentales, colectivos gays, sindicatos...), arengas en grandes espacios cubiertos, mítines exprés en calles y plazas, buzoneo, pegada de carteles y reparto de propaganda en los mercadillos y en los barrios humildes. Pese a todo, para tratarse de un grupo minoritario con seis diputados en el Parlamento, IU ha disfrutado de una atención inusual por parte de los medios.

Estas elecciones autonómicas pronosticaban un ajustado pulso entre PSOE y PP, en el que se intuía con claridad la victoria de los populares, pero también la posibilidad de que ninguna fuerza obtuviera la mayoría suficiente para gobernar en solitario. Hay dos factores claros que explican por qué esta vez Valderas ha disfrutado de más minutos ante los micrófonos: por la posibilidad de que su formación sea llave de Gobierno el 25-M y por el antecedente de Extremadura, donde se produjo esta situación, que obligó a IU a decidir si apoyaba la investidura de un presidente del PSOE o dejaba pasar al PP, como ocurrió.

Este segundo factor es la historia de la pinza reeditada 16 años después de que Luis Carlos Rejón (IU) se aliara con Javier Arenas para ponerle cortapisas al entonces débil Gobierno de Manuel Chaves. Pero incluso este fantasma le ha sido útil a Valderas, porque las cámaras le han perseguido de punta a punta de la región para buscarle las cosquillas. Eso le ha permitido machacar una y otra vez con un discurso grandilocuente a favor de los valores de la izquierda y su compromiso férreo para no dejar pasar a la derecha. "¡No habrá paz para los malvados!", "¡No pasarán!", "¡A galopar, a galopar hasta enterrarlos en el mar!" ha venido repitiendo en todas las provincias a medida que iba quedándose sin voz.

A tanta incertidumbre y lecturas de hemeroteca sobre las malas compañías, IU ha respondido con un golpe de efecto al comprometer ante notario su programa de Gobierno, con 24 leyes y 10 planes de desarrollo, con medidas significativamente de izquierdas, como la ley de renta básica, una banca pública, un plan de empleo y contral a pobreza o la reforma electoral. El protagonismo de IU puede haber sido heredado por una situación de crisis que ha aplastado al PSOE y ha convertido a la coalición en una alternativa para el votante de izquierdas. Pero es cierto que Valderas y su equipo han explotado esa oportunidad en campaña, erigiéndose como portavoces de los votantes que están cansados o cabreados con los socialistas, hartos del bipartidismo y temerosos de que el PP de Javier Arenas logre la mayoría absoluta.

El coordinador general de la federación, Cayo Lara, ha acompañado a Valderas durante cuatro días (en total ha estado seis), más de lo que ha aparecido por la campaña electoral asturiana, quizá por temor a verse eclipsado por la sombra de Gaspar Llamazares, diputado por Asturias. Todas las encuestas apuntan a que IU crecerá considerablemente en una horquilla de 7 a 11 diputados (ahora tiene seis). Valderas no contempla menos de nueve, pero admite que en su viaje por Andalucía ha visto la sensación de victoria consolidada de Arenas.

Aún aspira a arañar cinco diputados más y su teoría es que esos parlamentarios se los disputa al PP en Almería, Jaén, Cádiz, Córdoba y Sevilla, provincias donde han puesto más empeño porque ahí "combatimos la mayoría absoluta". El Goliat de IU volverá a ser la ley electoral, que eleva el tope de votos necesarios para obtener representación en las circunscripciones con menor número de diputados. En esas provincias la pelea es por los restos.

  • 1