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IU se mira en el espejo de Sevilla

el 29 abr 2012 / 11:04 h.

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Diego Valderas.

Cuando en junio de 2003 IU realizó su primer referéndum en Sevilla capital para evaluar un posible pacto de gobierno con el PSOE, el 81% de los militantes que acudieron a las urnas dijeron sí. Cuatro años después, cuando se sometió a votación si debía o no repetirse la fórmula de gobierno, el porcentaje se disparó al 99%. Ésta vez, con una participación muy superior, el voto afirmativo ha alcanzado el 88% -en la pregunta sobre si gobernar o no en coalición-, por encima de la media de Andalucía y de la provincia. Dado el número de militantes en la capital, unos 400, frente a una bolsa de votos que alcanzó las 33.000 personas en los últimos comicios, este resultado sólo puede ser interpretado como un sondeo entre los votantes y simpatizantes. Pero la conclusión sería que que el electorado y las bases de la federación valoran positivamente la experiencia de ejercer un papel de gobierno en coalición con el PSOE. Lo que ocurrió en Sevilla el pasado martes fue especialmente relevante para la federación. Y no sólo porque su candidato al Parlamento, Juan Manuel Sánchez Gordillo, liderara el movimiento contrario al pacto, sino porque Sevilla es el espejo en el que se mira IU en un momento especialmente delicado para su futuro. El diseño de gobierno de la Junta que se negocia es similar al que tuvo el Ayuntamiento y en el proceso han sido varias las ocasiones en las que se ha puesto como ejemplo. Y la respuesta del pasado martes fue "mejor de la esperada", según admiten desde el PCA.

¿Y por qué ese buen recuerdo que tiene la militancia de lo ocurrido en la capital, pese a que ocho años de gobierno acabaron con la mayor derrota de PSOE e IU en las urnas, a que sus dirigentes sufrieron un fuerte desgaste y a la distancia ideológica que separa a las dos formaciones? La respuesta está en parte en esos dos conceptos genéricos que una y otra vez repiten los dirigentes de la federación: co-decisión y co-responsabilidad. La federación logró mantener una enorme capacidad de influencia y de decisión en todos los ámbitos, no sólo en las carteras que controló directamente, y su sello fue siempre superior al que teóricamente le correspondía. Cuanto más cercano es un dirigente al gobierno de coalición -y buena parte de la militancia de IU lo fue- más positivo es su balance de lo ocurrido. Aunque hubo duras negociaciones y distanciamientos se logró llegar a un cierto equilibrio. "El pacto funcionó mientras no nos intentamos cambiar los unos a los otros y asumimos para lo bueno y para lo malo que lo que ocurriera era responsabilidad de todos", resume un exalto cargo de IU. Y lecturas similares se pueden encontrar en exdirigentes socialistas que tuvieron como su principal interlocutor a Antonio Rodrigo Torrijos y que guardan de él una imagen muy diferente de la que se acabó generando del portavoz de IU en el debate público de la ciudad. Ése es el modelo que busca ahora la federación de izquierdas en Andalucía, consciente de que permite atenuar el desgaste interno de una coalición con el PSOE. El otro eje para frenar esa erosión es una fortaleza interna que desde IU inciden en que se logró: el número de militantes aumentó durante los años de co-gobierno, la federación se afianzó y se logró mantener un equilibrio entre lo orgánico y lo institucional al permitir la compatibilidad de cargos. "Lo contrario acaba debilitando la estructura orgánica para fortalecer la institucional. Y eso tiene un coste".

La obsesión por mantener una estructura firme interna y un fuerte peso orgánico tiene su explicación. El pacto entraña sus riesgos. Y en eso tienen experiencia los dirigentes de Sevilla. Durante ocho años el número de votantes permaneció prácticamente estancado, y al desgaste propio de las tareas de gobierno se sumaron un seguimiento exhaustivo de su día a día que puso en evidencia los errores que se cometieron y tener que arrastrar con decisiones y situaciones a veces incluso contrarias a los planteamientos de los votantes de IU. Y si ejemplos hay muchos en el plano local, como la millonaria inversión en las setas de la Encarnación que están gestionadas además por una empresa privada, muchos más habrá a nivel autonómico. Las bases de IU han decidido asumir el riesgo. Tal vez, como apuntan algunos, porque en casos como Sevilla se equilibraron las medidas de desgaste con iniciativas que se hicieron propias con éxito como el carril bici o la Alameda. O tal vez como admiten desde la dirección del PCA, por la misma razón por la que si se hiciera una encuesta en el PSOE puede que saliera un resultado similar: "Por la necesidad de poner un contrapeso al PP cuando el rechazo a sus planteamientos a nivel local y estatal es cada vez mayor".

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