IU se ofrece como refugio al elector socialista «decepcionado»

Willy Meyer se vuelca en el tramo final de la campaña en equiparar al PSOE con el PP. La federación de izquierdas está convencida de que su gran baza de cara a los comicios del domingo es canalizar el sentimiento de malestar de la calle.

el 20 may 2014 / 23:41 h.

El eurodiputado de IU, Willy Meyer, interviene en el acto central del grupo, acompañado del diputado Alberto Garzón y del coordinador de IULV-CA, Antonio Maíllo. / D. Pérez (EFE) El eurodiputado de IU, Willy Meyer, interviene en el acto central del grupo, acompañado del diputado Alberto Garzón y del coordinador de IULV-CA, Antonio Maíllo. / D. Pérez (EFE) De la desafección política y del hartazgo de la ciudadanía tras seis años de crisis, IU ha sacado la conclusión de que la gente está harta y lo demuestra movilizándose en las calles: salen a protestar contra los recortes, se unen a las huelgas, se alejan de los grandes partidos. La gran baza de la coalición de izquierdas en esta campaña a las europeas es canalizar ese sentimiento de protesta en las calles para llevarlo a las urnas. IU sabe movilizar a los suyos en las plazas, ahora se enfrenta al reto de llevar a su gente a votar en los comicios donde históricamente menos gente vota (un 40% en 2009). En esta campaña, IU pelea hacia afuera contra el bipartidismo, y hacia adentro contra la mayor abstención jamás prevista. Si ese segundo enemigo amortigua el ascenso que le auguran las encuestas (pasar de 2 a 8 eurodiputados), IU tendrá que afrontar que está contagiada de la misma desafección que sufren PSOE y PP, y que no ha sido capaz de transformar la indignación en compromiso electoral. Esta obsesión inundó ayer el que hasta la fecha ha sido el mitin más multitudinario de IU en campaña: más de 500 simpatizantes y militantes (con pocos jóvenes) llenaron una sala del Palacio de Congresos de Málaga, con un aforo próximo a los 600. La caravana de IU en Andalucía se unió a la federal, y el cabeza de lista a las europeas por tercera vez consecutiva, Willy Meyer, fue el primero en agitar a las bases: «Nos hemos movilizado como nunca, en huelgas contra la reforma laboral de Zapatero y de Rajoy, en la marcha por la dignidad, en el 15M, pero la gran movilización es el domingo. Que la gente no se quede en casa, que eso es un cheque en blanco para que PSOE y PP nos sigan castigando, que se movilicen con tanta fuerza como en las huelgas y las protestas». Meyer lleva diez años como eurodiputado en Estrasburgo y su discurso fue muy crítico con las instituciones que, a su juicio, han avalado una política de recortes sociales y austeridad: la Comisión Europea, cuya presidencia se decide en estas elecciones, el Banco Central Europeo, al que Meyer llama «cueva de especuladores», y el Fondo Monetario Internacional. Juntos conforman la llamada troika que acompaña a IU desde hace meses, como el gran mal que alimenta al poder financiero a costa de los ciudadanos y los Estados nación: «Quien manda en España no es el Consejo de Ministros, es el Ibex 35». Sin embargo, en esta recta final, Meyer puso mucho más énfasis en cargar contra el bipartidismo y en denunciar que PSOE y PP se han comportado igual en Europa, han votado lo mismo, y que socialdemócratas y conservadores gobiernan juntos en Alemania, Grecia, Italia y otros 10 Estados. Por eso, en un foro plagado de comunistas y en medio de un discurso de rencor hacia el PSOE, Meyer apeló directamente al votante socialista desencantado. «Nos dirigimos al elector socialista, porque viven una situación difícil. Los socialistas son la gran decepción de Europa», dijo, recordando que tuvieron oportunidad de crear una coalición de izquierdas en Alemania, pero se unieron al Gobierno de Merkel. En este mitin nadie mencionó las elecciones autonómicas ni habló de Antonio Maíllo, coordinador regional de IU, como futuro candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía. Son unos comicios que sirven de plataforma a Maíllo –igual que para Juan Manuel Moreno en el PP o a Susana Díaz en el PSOE– para darse a conocer y para ganar legitimidad entre los suyos, pero ayer, en el acto más multitudinario hasta la fecha, nadie lo explicitó. Maíllo, que aún titubea cuando comparece cada semana ante la prensa, parece sentirse más cómodo en un mitin, y se retroalimenta del público (en este caso muy entregado). El líder de IU auguró el «inicio de un cambio político», animó a los simpatizantes a «convencer» a sus familiares y amigos a ir a votar el 25 de mayo para decir «tururú a Angela Merkel y a Mario Draghi» [presidente del Banco Central Europeo]. El acto se cerró con el himno de Andalucía y el Always look at the bright side of the life, de los Monty Phyton.

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