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Javier Arenas

El Congreso del PP-A, celebrado en Córdoba, ha ratificado la figura y el liderazgo de Javier Arenas. Aunque cariñosamente se le siga llamando 'El Niño', es uno de los políticos más veteranos de la democracia española y su currículum es amplio y variado...

el 15 sep 2009 / 15:36 h.

El Congreso del PP-A, celebrado en Córdoba, ha ratificado la figura y el liderazgo de Javier Arenas. Aunque cariñosamente se le siga llamando 'El Niño', es uno de los políticos más veteranos de la democracia española y su currículum es amplio y variado y responde al modelo de las democracias consolidadas, al haber sido concejal, senador, diputado nacional y autonómico, ministro y vicepresidente del gobierno.

Tal vez, el momento 'más dulce' de su vida política y que le granjeó más reconocimientos fue el de su etapa como Ministro de Trabajo. En primer lugar, formó un buen equipo de colaboradores en el que destacaban Manuel Pimentel y Amalia Gómez y ejecutó una política que mereció la aceptación de sindicatos y empresarios y su acceso a una de las vicepresidencias del Gobierno.

Los acontecimientos políticos de 2004 (la marcha de Aznar, la derrota electoral del 14M, las disensiones en el seno del PP?) determinaron su vuelta a la política andaluza con la doble misión de reorganizar el partido y quebrar la hegemonía socialista en Andalucía, como paso obligado para que los populares recuperasen el gobierno nacional. Es cierto que el PSOE-A revalidó en marzo su mayoría absoluta y contribuyó de manera notable a la continuidad de Rodríguez Zapatero en la Moncloa, pero no se pueden ignorar algunos éxitos en su gestión: el apoyo, aunque fuera "in extremis", al nuevo Estatuto de Autonomía y el notable incremento de votos en las elecciones regionales.

Ahora, del Congreso de Córdoba sale reforzado e investido como líder indiscutible de los populares andaluces y con el compromiso de continuar en la política andaluza, no obstante sus responsabilidades a nivel nacional en la ejecutiva del PP. Esta nueva etapa tiene como horizonte previsible el mes de marzo del año 2012, en que deberán celebrarse elecciones autonómicas, salvo cataclismos hoy impensables. Por tanto, tiene tiempo más que suficiente para encarar el mayor reto de su vida política: desalojar a los socialistas del poder y terminar con su hegemonía que en aquella fecha habrá alcanzado los 30 años.

Para ello el PP-A deberá reforzar su presencia e influencia en algunas zonas, sobre todo rurales, donde su presencia es puramente testimonial; y, sobre todo, Javier Arenas deberá superar la falta de credibilidad que tiene en algunos sectores de la sociedad andaluza reacios a sus propuestas o desconfiados por su actuación política. La voluntad de Arenas de centrar el partido y de llevarlo a las moderadas aguas del centro político tendrá que demostrarla con hechos y no con meras y grandilocuentes declaraciones.

Su cometido de agrupar a toda la derecha andaluza, incluyendo los restos del naufragio andalucista, puede que se revele insuficiente para alcanzar el gobierno de Andalucía, porque o consigue la mayoría absoluta (cosa hoy harto difícil) o no tiene socios de gobierno en quien apoyarse, si el Parlamento sigue configurado como en la actualidad.

En todo caso los próximos cuatro años van a ser de intensos y duros debates y enfrentamientos políticos que ojalá tengan la altura y la calidad que la política exige y el pueblo andaluz merece. Y para Javier Arenas una etapa decisiva en su vida política.

Antonio Ojeda Escobar es notario

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