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Javier Arenas está majara

Se lo dijo el presidente de la Junta, en uno de esos acalorados debates entre Chaves y Arenas que nos está deparando esta legislatura. O más bien, lo que hizo el presidente de la Junta...

el 15 sep 2009 / 18:41 h.

Se lo dijo el presidente de la Junta, en uno de esos acalorados debates entre Chaves y Arenas que nos está deparando esta legislatura. O más bien, lo que hizo el presidente de la Junta, que tampoco se venía distinguiendo por su agresividad, pero que este año se ha puesto guerrillero, fue recomendarle que visitase al psicólogo, por aquello de considerarse su bestia negra. Pero después llegó el vicesecretario general del PSOE andaluz, Luís Pizarro, y lo mandó directamente al psiquiatra. Y es que entre las muchas virtudes que adornan a Pizarro, una de ellas es su claridad de expresión, y hace bien porque para qué vamos a perder el tiempo en sutilezas, que cuestan más trabajo y después, a la gente, les resultan más difícil de entender. Pero lo que todo el mundo comprende es que, cuando se manda a alguien al psiquiatra es porque se duda de su cordura. O sea, que está majara, que es lo que uno piensa que quería decir Pizarro y que así suena más cariñosamente andaluz.

Aunque pueda parecer chocante, que lo diga yo, tanto Chaves como Pizarro llevaban razón es decir, que Javier Arenas está loco, o majara. Así como suena. Lo que pasa es que yo, al contrario de lo que han hecho los dirigentes del PSOE no le recomiendo que vaya al psiquiatra, ni siquiera al psicólogo. Porque cuando se recurre a ellos es porque uno pretende curarse. Y en este caso, la locura de Arenas es de la que no conviene que se cure. Bueno, quizás le convenga al PSOE pero no a Arenas ni al PP.

Verán por qué lo digo. Es bastante común que, en lenguaje coloquial, digamos que está loco quién tiene un comportamiento que se aparta de los parámetros habituales, quién no se acomoda a la rutina, o quién emprende aventuras que, desde el principio, se ven complejas y con muchas dificultades. Y eso precisamente es lo que está haciendo Arenas. Porque, si repasamos la historia de la democracia española, no encontraremos ningún caso como el suyo, es decir, alguien que ha sido dos veces ministro, secretario general del partido en el poder y vicepresidente del gobierno, y que haya vuelto a sus orígenes políticos, es decir a Andalucía, y se haya vuelto a meter voluntariamente - quien piense otra cosa es que no conoce los entresijos de esta historia - en la batalla por desalojar del gobierno andaluz a un partido de tan fuertes anclajes como tiene el PSOE en esta tierra.

Tampoco es normal seguir librando esa batalla cuando otros muchos, en parecidas circunstancias, se han refugiado en dorados o plateados, pero cómodos destinos. Si a esto se le llama locura, la última que hizo Arenas fue la de no aceptar la secretaria general del partido en el último congreso nacional del PP, para poder seguir sorteando el campo de minas político que es Andalucía, jugándoselo todo a una carta incierta frente a un adversario fuertemente instalado, y con medios infinitamente superiores.

Por eso no me importa decir, y lo digo, que Javier Arenas está majara.

Periodista

juan.ojeda@hotmail.es

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