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Javier no aprieta en campaña

Olvera: la parada "más especial" de la caravana de Javier Arenas. De allí es su familia y allí pasó su infancia. Ayer, perseguido por dos furgonetas de periodistas, fue profeta del cambio. Rodeado de un centenar de vecinos, su discurso sirvió para confirmar que, por el momento, no va a pasar al ataque.

el 15 sep 2009 / 00:41 h.

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Olvera: la parada "más especial" de la caravana de Javier Arenas. De allí es su familia y allí pasó su infancia. Ayer, perseguido por dos furgonetas de periodistas, fue profeta del cambio. Rodeado de un centenar de vecinos, su discurso sirvió para confirmar que, por el momento, no va a pasar al ataque.

Al candidato del PP andaluz le cambiaron el nombre hace unos meses y dejó de ser Arenas para convertirse en Javier. No fue casual. Formaba parte de una estrategia para revestirle de una imagen más cercana, convertirle en un líder amable, ahuyentando el fantasma de la dureza con la que el PSOE identifica a "la derecha". Ayer, mientras se comía una tostada con manteca colorá en Olvera -en la sierra de Cádiz, con unos 8.000 habitantes- no dejaba de regalar guiños a los vecinos.

En la cuenta atrás de la hora de la verdad, el PP ha renunciado al sprint. Arenas no ha endurecido el tono de su precampaña: su discurso es el mismo. Que 25 años son muchos años, que algo habrán hecho bien los socialistas pero que ahora toca el cambio y que hay muchos incumplimientos y mucha confianza defraudada. Ni el "régimen", ni "los hermanos de Chaves", ni los "enchufados" en la Junta que abrazó con fuerza recién regresado a Andalucía centran ahora la campaña del 9-M. Alguna que otra vez ha pronunciado la palabra corrupción en campaña, pero siempre de pasada, como una leve referencia que siempre da un paso a las rebajas de impuestos, VPO y promesas de una Andalucía mejor.

Su partido recurre ante la Junta Electoral todo lo que se le pone por delante, pero Arenas pasa casi de puntillas por esas cuestiones menores. No hace sangre. ¿Cuándo pasará al ataque? "Nuestro discurso es éste: las propuestas", responde un alto dirigente del PP andaluz.

Los adjetivos y el tono de Manuel Chaves el pasado domingo en un mitin con Zapatero le sirvieron a Arenas para incidir en esa idea: la campaña del PSOE se basa en "insultos", es "muy crispada" y recurre a la "descalificación" permanente. "No quiero entrar en esa dinámica", sostuvo, al tiempo que emplazó a los populares a pensar en sus "hijos y en sus nietos", en el futuro, en lugar de mirar al pasado como cree que hace el PSOE.

Pero como estaba en Olvera, rodeado de algunos compañeros de juego de la infancia, era casi obligado poner el espejo retrovisor en el tiempo. Conocidos y parientes hacían la semblanza del Arenas que conocieron de niño. "Era mu renegrío", bromeaba una mujer, que se puso en primera fila para ser besada por el candidato a su llegada con Teófila Martínez.

Un pésame en público por un conocido fallecido y el anuncio de que visitaría a la Virgen de los Remedios le sirvieron para romper el hielo con los suyos. Micropolítica en los Pueblos Blancos.

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