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Javier Ruibal: “Sin la industria, lo que sea arte llegará a quienes busquen arte”

El cantautor asegura que el reto ahora es explicar que no todo lo que lleva la etiqueta de flamenco lo es.

el 01 ene 2014 / 22:00 h.

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Javier Ruibal, un veterano rodeado de jóvenes músicos de primera para un disco sobresaliente. Javier Ruibal, un veterano rodeado de jóvenes músicos de primera para un disco sobresaliente.

–Titula su nuevo disco Quédate conmigo. ¿Usted, que puede presumir de público fiel, también teme que se le escape?

–Cuando pides que alguien se quede contigo, es porque vas a compartir algo de comer, algo de beber, algo de cantar. Yo nunca estuve solo en esto, es cierto, y sabemos que en medio de la pobreza del mercado solo puedes mantener el equilibrio si cuentas con la gente. Así, el título es un modo de decirle a los que ya estaban que se queden, y a los recién llegados, ¡bienvenidos!

 –Se muestra más gaditano y a la vez más cosmopolita que nunca. ¿Cómo se resuelve esa aparente contradicción?

–Porque no es tal. Ejerzo el cosmopolitismo como la gaditanía –que no el gaditanismo–, que es la defensa de una identidad hija de mil leches, sangres y pueblos, y que da una visión de la vida muy planetaria, pero que no impide que se sepa de dónde viene uno. Todo corresponde a unos parámetros que se dan en este lugar especial que es Cádiz, y que ha hecho de mí a la vez un músico esponja: cuando resuena algo con alma, me toca la mía y me invita a incorporarlo a mi música.

 –Una de sus letras refleja la decepción de la izquierda española, algo que la actualidad se empeña en confirmar...

–Partimos de una guerra y una dictadura en la que no merecíamos nada, ni la vida. Luego empezamos a caminar en libertad, a dejar de estar arrinconados. Nos hicimos promesas a nosotros mismos, y algunos quisieron ser los abanderados de las clases no opulentas, pero acabaron metiendo la mano en la caja de lo público y lo sindical. En mi canción no hablo de nadie en concreto, pero todos tenemos en mente a políticos en los que confiamos antaño, y que ahora están cuidando los dineros de la gente riquísima... No me gusta hacer canciones que sean reclamaciones, pero estos desalmados han acabado empujándome a ello.

 –Hay temas también para Valdevaqueros, para el uso racional del agua... ¿Ruibal ecosocialista?

–Socialismo viene de sociedad. Si basta con que llegue a Valdevaqueros un tipo con dinero para comprar la complicidad de los políticos de turno, estamos ante algo totalmente asocial. Y la ecología es un añadido al que por fuerza nos va llevando la vida. Si olvidamos que el planeta es la casa de todos, no hacemos sociedad.

 –Vuelve a mostrar su vena flamenca. Tras la declaración de la Unesco, ¿cree que todavía hay que luchar por lo jondo?

–Se ha hecho muy buen trabajo, pero tal vez quede por recordar que hay un pastel glorioso hecho por el pastelero, y una panificadora que hace bollería que dispara el colesterol. Que no todo lo que lleva la etiqueta flamenco lo es, que ciertos formatos que toman del flamenco el lado más rítmico y festivo no se pueden poner en el mismo saco que una soleá como dios manda.

 –Se ha rodeado de músicos jovencísimos. ¿Ha sido como un lifting a su música?

–He querido que la producción la hiciera mi hijo, Javi, no como un privilegio, sino por capacidad y cualidades, como los arreglos de Jose Recacha, que me alegran la vida y la sonoridad. Mucha gente me dice que ha salido un disco muy joven, pero la intención no era limpiarse la sangre como los ciclistas, para correr con ventaja, sino poner juntos en el tapete la experiencia y la capacidad de todos. ¡Y no les he discutido nada!

 –Usted, que tanto ha padecido con las discográficas y ahora saca disco con su propio sello, Lo Suyo, ¿celebra el desplome de la industria?

–La idea de disco asociado a negocio redondo ya no preside la mente de casi ningún músico, y una vez que te liberas de ese corsé, no veas cómo corre el aire... También creo que es hora de enfatizar que la caída en ventas es culpa de que los consumidores han sido relevados por otros con menos pasión. Ese desapasionamiento ha hecho que se vengan abajo aquellas compañías que hacían mucho subproducto párvulo con la idea de llegar a mucha gente. No me alegro más que de pensar que ahora lo que sea arte llegará a gente que busque arte más allá de las actitudes consumistas. La libertad y la autenticidad serán los objetivos a conseguir.

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