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Javier Sardá: "Ana Blanco debería haber sido la mujer del Príncipe"

El popular presentador repite como novelista con 'El asesino de presentadores'.

el 13 abr 2010 / 16:08 h.

El último trabajo de Xavier Sardà es  una novela en tono de humor en la que el país vive una especie de estado de excepción tras una serie de asesinatos de conductores de informativos, una situación que sería en realidad "muy desestabilizadora, muy inquietante", dice el autor.

En su nueva obra hay mucho diálogo, porque se la ha imaginado "como una película", y abundan los personajes "reconocibles", aunque nunca inspirados en gente real, salvo en el caso de Ana Blanco, presentadora del Telediario de La 1, a quien se cita entre los motivos para ser presentadora de informativos: no ser de ningún partido político."Ella es mi icono, mi tótem, me impresiona tener la seguridad de que cambie el gobierno y que cambien algunas cosas, pero ella no; debería haber sido la mujer del Príncipe", afirma el periodista catalán en entrevista con Efe.

"Si desapareciesen los presentadores de magacín no pasaría nada, pondrían películas o documentales", añade Sardà, quien a sus 52 años regresa al ejercicio de "divertimento" que supone para él la escritura tras haber dejado la televisión diaria.

En 'El asesino de presentadores' el ministro del Interior y el propio presidente del Gobierno se involucran junto a un grupo de policías, una prostituta y un cura en la resolución de la cascada de asesinatos de presentadores de informativos.

En esta novela negra se plantea la situación de reunir a los presentadores supervivientes para que emitan un informativo conjunto, una tarea que sería "complicada" en la realidad, según el periodista catalán, quien considera que hay suficiente pluralidad en las televisiones. "Y más desde que emite Intereconomía; nos han abierto el abanico al máximo".

¿Las fusiones entre cadenas acabarán con esa pluralidad?. "Se debería dejar autonomía a las pequeñas cadenas, ahí está la gracia. Confío en que tengan su propia autonomía y sus propios informativos", responde Sardà, quien disfruta ahora de su condición de tertuliano en Catalunya Ràdio.

El humor, "que no es cinismo, que te hace insociable", es parte de la vida de Sardà, que recuerda las "graves desgracias personales" que le han rodeado: la muerte de su madre a los 7 años, de su padre a los 18 y de su hermano a sus 28, además de "grandes amigos" que fallecieron jóvenes.

Por eso su, debut en la novela, 'Eros, Thanatos y su puta madre' (2008), supuso una visión humorística de la muerte, el mismo tono que trufa ahora las páginas de "El asesino de presentadores" (Planeta), que aspira a ser, una obra "si no buena, al menos divertida".

Le gustan los documentales históricos, pero sólo como espectador, ya que desde que decidió "comprar" su tiempo -cuando en pleno éxito dejó 'Crónicas Marcianas'- abandonó las fórmulas televisivas en que tenía que "hacer de Sardà" e inició una nueva, aunque efímera etapa, con el espacio "La tribu" (Telecinco), que duró un mes y medio en antena.

"Ahora prefiero que me den fórmulas a las que aportar mi toque personal, no encargarme de todos los contenidos del programa", explica el presentador, quien ve al espacio de Jorge Javier Vázquez en Telecinco ('Sálvame') como "heredero" de 'Crónicas Marcianas', porque han conseguido un clima muy especial, "en el que se ríen también de sí mismos".

La mención de la palabra "telebasura", le trae antiguas sensaciones de aquella etapa de ocho años en la noche de Telecinco en las que, además de humor, recuerda, que hubo "momentos de compromiso político", como durante la guerra de Irak; "momentos del corazón muy buenos y otros que francamente no eran para estar orgulloso, pero en conjunto no se puede decir que hiciésemos telebasura".

 

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