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Javier, una 'marca reputada'

Le queda poco para empezar la campaña electoral después de la precampaña más larga de su carrera: lleva desde 2004 pregonando un cambio político para que "Andalucía funcione", como prometía Felipe González en 1982. Ayer, repasó distendido los kilómetros recorridos hasta llegar aquí.

el 14 sep 2009 / 23:28 h.

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Le queda poco para empezar la campaña electoral después de la precampaña más larga de su carrera: lleva desde 2004 pregonando un cambio político para que "Andalucía funcione", como prometía Felipe González en 1982. Ayer, repasó distendido los kilómetros recorridos hasta llegar aquí y los que quiere recorrer si gana las elecciones.

Javier Arenas sabe que tiene cierta fama de quedar a comer con gente a la que luego no vuelve a ver. "Es que hay una expresión muy sevillana, que es a ver si nos vemos", se justificaba ayer cuando un asistente le recordó que de él se comenta que "dice a todo que sí". Su propensión, comentó, es "a atender a la gente" y a ser "amable" y "espontáneo" incluso con quienes por la calle le llaman "campeón", el apodo con el que le inmortalizaron los guiñoles.

Pero no fue él quien mejor habló de sus cualidades en la tribuna de El Correo. Su presentador, el portavoz del PP en Sevilla, Juan Ignacio Zoido, -crecido en política de su mano- hizo una semblanza del candidato del PP a presidir la Junta centrada en la "pasión de Javier", la que tenía cuando pedía apuntes en la Facultad de Derecho en la que estudiaron y la misma que le ha llevado a ocupar responsabilidades que su padre, "Don Eduardo, nunca habría llegado a pensar".

Zoido dijo de su líder que es "íntegro, honesto, fiable y responsable" y, como entre los invitados de este periódico había una nutrida representación del sector empresarial, no dudó que acercarse a la jerga del colectivo para poner en valor el que considera el principal activo del PP-A: "Javier es una marca reputada capaz de generar las reformas para colocarse, para que nos coloques, Javier, para que todos los andaluces estemos colocados donde nos corresponde", sentenció.

Los elogios no llegaron a ruborizar al líder popular, pero casi. "Todas las madres van a querer que me case con sus hijas", bromeó tras escucharle, llevado quizá por la evocación de Zoido de sus años de juventud. No en vano Arenas había reconocido que tiene su "corazoncito" que, según insistió ante un aforo eminentemente sevillano, está en la capital hispalense. En Sevilla nació porque allí decidió parir su madre, procedente de Olvera. "Sevilla es mi vida, mi familia...".

Su "pasión" por Sevilla -digna de un eslogan electoral- no le impide ser candidato por Almería, aunque sí le ha dejado la espalda un tanto maltrecha tras tantos viajes de regreso a casa de vuelta del oriente andaluz. Ayer se refirió a esos viajes: 320 kilómetros de media al día desde que retomó, en 2004, la responsabilidad de pilotar el PP andaluz, tras los malos resultados de los comicios del 14-M. Dice haber visitado 525 pueblos en estos años. ¿Cobra kilometraje? "Lo pensé -bromeó- pero renuncié porque sabía que me iban a sacar en El Correo".

Pero no hace de todo motivo de chanza. Arrastra muchos desayunos y comidas de trabajo y muchos mítines -"qué ejemplo de tesón. Se subió al coche y ha recorrido toda Andalucía", glosó Zoido en su presentación- y sabe muy bien, antes de empezar a hablar, la reacción que van a provocar sus palabras. Por eso midió su respuesta cuando un militante anónimo del PP le pregunta cuándo se va a acabar con el "caciquismo" en Andalucía y por eso no cometió el error de hacer chiste alguno sobre la propuesta de otro invitado de llevar el Ministerio de Pesca a Cádiz.

También porque sabe de la trascendencia de sus palabras no se movió ni un ápice del guión estudiado sobre la crisis a cuenta de la exclusión de Alberto Ruiz Gallardón de las listas del PP. El centrismo, dijo, no lo da un nombre en una candidatura. ¿Y se ha perdido lo mismo que cuando se fue Manuel Pimentel? Eludió remontarse a ese episodio.

Se libran del cero. Le resultó más fácil valorar el trabajo que han hecho consejeros del Gobierno andaluz aunque, teniendo en cuenta los oscuros balances que realiza a diario, fue bastante condescendiente: no puso ningún cero. Al consejero de Economía y Hacienda, José Antonio Griñán, -de quien heredó la gestión ministerial en Trabajo y que le "cae bien"- lo suspendió sólo con un 4,5 porque "no ha hecho niguna reforma económica en profundidad, aunque es discreto y serio". Concepción Gutiérrez, la responsable del POTA demonizado por el PP, se llevó la pero parte: un 2,8.

Y es que ya lo había dicho justo al tomar la palabra: "Hay que huir del triunfalismo y del catastrofismo y de la descalificación permanente". Según dijo, en estos años de gobiernos socialistas "Andalucía ha mejorado, pero no a la velocidad suficiente para amortiguar la desventaja". Su objetivo ahora es que "Andalucía funcione". Lo mismo que predicaba para toda España Felipe González en 1982. "Le tendré que pagar el copyright".

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