Economía

Jefe y peón comparten estrés

El estrés se ha instalado en los centros laborales de los países más desarrollados. El 22% de los trabajadores de la UE padece este trastorno psicosocial, mientras que un tercio de la población estadounidense lo sufre de forma extrema.

el 15 sep 2009 / 05:54 h.

El estrés se ha instalado en los centros laborales de los países más desarrollados. El 22% de los trabajadores de la UE padece este trastorno psicosocial, mientras que un tercio de la población estadounidense lo sufre de forma extrema. Ante la situación, que provoca, además de bajas laborales, enfermedades o trastornos psicológicos que pueden llevar al suicidio, las empresas han decidido pararse y revisar este problema que afecta a todo tipo de categoría profesional, desde el líder de la compañía hasta el último peón.

"Del 40% al 60% de las jornadas laborales perdidas están relacionadas con el estrés y puede atacar a cualquier persona, independientemente a su ocupación", señaló ayer el responsable médico del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), César Alfredo Martínez, durante la celebración de la X Jornada de Prevención de Riesgos Laborales organizada por la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES). Su presidente, Antonio Galadí, intervino en la apertura del seminario, donde destacó que los empresarios deben "promover actuaciones que permitan tener un mayor conocimiento de las causas que provocan las situaciones de estrés".

No todas las personas tienen los mismos riesgos de padecerlo. Así, aquellos que se creen incompetentes a la hora de desarrollar un trabajo concreto o los que no son capaces de pedir apoyo social en los momentos de crisis están más expuestos a padecer esta enfermedad, según la catedrática de Psicología Social de las organizaciones, Lourdes Muduate. A éstas, añadió que las personas que atribuyen las distintas cosas que le suceden en la vida, tanto laboral como personal, a factores externos en vez de sentirse responsables de las mismas, suelen tener más riesgos.

Circunstancias personales, como el fallecimiento de un familiar o amigo, la organización de una boda o una mudanza pueden desembocar también en procesos de estrés. "Las consecuencias de este trastorno son la ansiedad, la histeria o la baja autoestima", aseguró Muduate, que señaló como medida para paliar la situación "la capacidad de reponer pilas a diario, es decir, cortar con el trabajo cuando la jornada laboral termina y llevar a cabo otro tipo de actividades, como estar con la familia o practicar distintos hobbies", indicó.

En los últimos tiempos ha surgido una palabra para describir el estrés crónico, el burnout. "Está integrado por actividades y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional, lo que hace que la persona se sienta emocionalmente agotada", subrayó.

En cuanto al perfil de los más vulnerables, suelen ser trabajadores que se encuentran en la madurez de su carrera laboral (ni al principio ni al final), con altos niveles educativos y con baja autoestima.

"Dar tiempo suficiente para realizar el trabajo, dar una descripción clara de lo que se quiere, recompensar las cosas bien hechas o fomentar la tolerancia y la seguridad en los centros laborales" son algunas de las medidas que pueden tomar las empresas para evitar situaciones de estrés, según la catedrática.

Por su parte, Martínez destacó que vivir con esta situación puede suponer el inicio de enfermedades, exacerbarlas o impedir su remisión. "Unas de las más afectadas por episodios de estrés son las cardiovasculares", precisó. Asimismo, el estrés puede relacionarse con "la progresión o avance de tumores y metástasis, aunque no está suficientemente clara la relación con la aparición concreta del cáncer", afirmó.

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