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Jeremy Irons protagoniza un tibio drama sobre la dictadura de Salazar

Night Train to Lisbon se queda a medio fuego en una jornada en el que el oscarizado Danis Tanovic se ha llevado los mayores elogios.

el 13 feb 2013 / 21:14 h.

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Jeremy Irons y Martina Gedeck en la Berlinale.
Alejandro Ávila (enviado especial) "Cuando la dictadura es un hecho, la revolución es una obligación". Así reza una de las frases extraídas de la coproducción europea ‘Night Train to Lisbon' (Bille August), una historia menor sobre la dictadura de Salazar, narrada a través de los flashbacks de varios de sus protagonistas, y con la que la Berlinale ha concluido su séptima jornada. Adaptada del bestseller de Pacal Mercier´s , la cinta cuenta cómo un profesor suizo (Jeremy Irons) encuentra un libro y un billete de tren a Lisboa en la chaqueta de uan chica a la que acaba de salvar del suicidio. En su aventura a Portugal, el inspirador libro le llevará a conocer el trío amoroso que se esconde tras un grupo de resistentes a la dictadura portuguesa. Facturada de manera correcta, el uso de la música trata de tapar un desarrollo de guión que, en ocasiones, resulta muy poco creíble. A pesar de contar con actores de la talla de Irons, Christopher Lee, Martina Gedeck o Bruno Ganz, Night Train to Lisbon entretiene, pero no consigue llegar más allá. Los fans de Tarantino disfrutarán viendo caras conocidas de Malditos Bastardos como Melanie Laurent o August Diehl. ‘An Episode in the Life of an Iron Picker', el oscarizado Danis Tanovic regresa a los Balcanes. El realizador yugoslavo tuvo un éxito abrumador hace más de una década con Tierra de Nadie: no solo se llevó el Óscar de 2001, sino que ganó la Palma de Oro en Cannes y el Globo de Oro. Ése éxito le permitió, ocho después, filmar Triage y trabajar con el propio Christopher Lee o Collin Farrell en la fallida película de trasfondo bélico Triage. En esta ocasión, ha dejado la guerra de lado y se ha adentrado en la historia de una familia bosnia de etnia gitana, cuyo padre se dedica a recoger y vender chatarra. Cuando la madre cae enferma y ha de operarse, la desesperación se apoderará de ellos al carecer de seguro médico. El empleo de actores no profesionales le permite al autor balcánico ofrecer una imagen realista y desgarradora de esta tragedia tan común como la vida misma. La jornada de competición de la Berlinale se ha completado con Prince Avalance (Gordon Green), una comedia americana independiente de eses que vienen haciendo las delicias a ambos lados del continente desde hace ya unos años. En este caso, Green nos cuenta la historia de dos cuñados, Alvin y Lance, que trabajan juntos dibujando las rayas de una carretera devastada por un incendio ocurrido en los años 80 en Texas. A pesar de sus diferencias de carácter, los dos amigos conseguirán entenderse y ofrecerle así al espectador una serie de diálogos más que hilarantes.

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