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Jiménez sí, Jiménez no

El entrenador del Sevilla se juega su futuro ante el Xerez, colista de Primera división.

el 22 mar 2010 / 20:57 h.

En la planta noble y en los vestuarios del Sánchez Pizjuán habrá hoy más de una plegaria para lograr la victoria esta noche ante el Xerez. Los mandatarios nervionenses piden los tres puntos para salvar una situación crítica cuya solución no está del todo clara. Una derrota ante el débil vecino andaluz provocaría una cascada de acontecimientos con consecuencias extrañas para este proyecto de Del Nido, que desde que llegó no se ha visto forzado a destituir a ninguno de sus entrenadores. La afición ya pide la cabeza del técnico –lo hizo ante el CSKA de Moscú– y la presión ha aumentado tras la vergonzante imagen ante el Espanyol. Tampoco está claro quién podría tomar el relevo. Por todo ello, un triunfo ahorraría problemas a la espera de una reacción completa del equipo ante el Villarreal.
También Manolo Jiménez pide por una victoria ante el Xerez. Eso le daría tiempo, algo de crédito y margen para operar en la reacción, una de sus especialidades. Ya lo hizo los dos últimos cursos cuando más estaba en la picota.

Dicho todo esto, y aunque sea difícil, imposible más bien, abstraerse de la coyuntura en la que habita el Sevilla estos días, los tres puntos son más necesarios que nunca en lo estrictamente clasificatorio, pues el Valencia, que juega en casa y es tercero, podría lograr ya una diferencia casi definitiva, por no hablar de los rivales que se han subido a las barbas sevillistas por la cuarta plaza.

No se sabe bien si en situaciones como ésta es mejor recibir al colista o al primer clasificado. Por lógica, mejor tener enfrente al Xerez para enderezar la situación y calmar las aguas. Pero ojo, que de ponerse cuesta arriba el partido la relevancia del rival es inversamente proporcional a las críticas de los aficionados.

Ciertamente todo lo que no sea ganar, incluso ganar fácil, esta noche al Xerez puede tener efectos catastróficos en el Sevilla de Jiménez. La paciencia está agotada y el crédito se fue por el desagüe de la Liga de Campeones. Y da igual que Luis Fabiano siga lesionado, que el Sevilla cuente para la cita de hoy con siete bajas, incluida la del brasileño –Squillaci, Diego Capel, Jesús Navas, Luis Fabiano, Acosta, Konko y Duscher–, y que espere una final de Copa del Rey en el horizonte con una meritoria trayectoria. Todo da igual porque el Sevilla está inmerso en una vorágine de inestabilidad que hace peligrar sus objetivos, el más importante el de la clasificación para la Liga de Campeones.

Dice Jiménez que tiene recursos para revertir la solución, y que si no los tiene los encontrará. Pues deberá calcar sus declaraciones porque anda corto de efectivos y los que tiene no están dando la talla. Alguno de ellos, Negredo, Kanouté, Renato, Palop, Perotti... tendrá que salir a dar la cara por su entrenador en el campo. Si quieren y pueden.

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