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Cultura

Jorge Drexler: "Me ha salvado ser siempre un mal vendedor de discos"

El Maestranza acoge a un Jorge Drexler que debutó en 1992 pero sigue siendo el mismo espíritu inquieto y libre que satisface al amante de la canción ligera que al melómano más exigente.

el 25 oct 2014 / 13:00 h.

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Bailar en la cueva es el título del nuevo disco de Jorge Drexler (Montevideo, 1964), un cantautor que deslumbró desde sus dos primeros discos grabados en Uruguay, La luz que sabe robar y Radar, pero que dio su estirón definitivo al afincarse en España y lanzar Vaivén. A partir de ahí, su carrera ha sido fulgurante, pespunteada de álbumes memorables y de hitos tan notables como la consecución de un Oscar por su canción Al otro lado del río, de la banda sonora del filme Diarios de motocicleta, o su nombramiento como pregonero del Carnaval de Cádiz. Ahora se presenta en formato de banda en el Teatro de la Maestranza con un repertorio de viejas y nuevas canciones. Jorge Drexler Acaba de conocer su candidatura a cinco Grammys latinos, y su disco Bailar en la cueva va como un tiro. ¿Podemos hablar del momento más alto en la trayectoria de Jorge Drexler? No sé si el más alto, pero la verdad es que me siento una persona muy afortunada, por el modo en que me ha tratado este trabajo hasta hoy. No me animaría a decir que sea mi mejor momento, nunca pensé en ese término, pero igual sí... Lo único que tengo claro es que soy bien feliz con la música incluso desde antes de vivir de ella. Mi primer disco solo vendió 33 copias, no me dieron ningún premio, pero yo ya era feliz entonces. Al menos, no siento que lo sea ahora más que antes. Nunca he tenido altibajos en mi trayectoria. Lo cierto es que las condiciones para grabar un disco como Bailar en la cueva han mejorado desde aquel debut, ¿no? Sin duda, me llena de orgullo poder presentar un disco como este, que grabamos en Colombia no con el sector mainstream, sino con el más alternativo, la gente del underground, de la cumbia y la electrónica de Bogotá. Y con un equipo de producción elegido por su alto nivel y su cercanía. Es un disco muy hecho a pulso... Y usted, que ha visto de todo en la industria discográfica, tiempos mejores y peores, ¿no se siente a veces como el superviviente del naufragio que ha logrado alcanzar la orilla? Le parecerá irónico, pero vivo convencido de que a mí me ha salvado siempre el hecho de ser un mal vendedor de discos. Quiero decir que mi carrera nunca dependió de las ventas, así que cuando llegó el desastre no sentí tanto como otros el efecto dañino de la caída. Nunca armé plan de vida, ni económico, sobre los ejemplares vendidos. Para bien y para mal, siempre tuve que salir a carretera, a tocar en directo, escribir canciones para otros o para bandas sonoras de películas... ¿No hay mal que por bien no venga? Claro, me pasa un poco como al Carnaval de Cádiz, una de esas manifestaciones artísticas que ha perdurado porque no dependía de ayudas económicas ni del mercado discográfico. Y cada año va mejor, más vibrante y con más y más gente que hace cosas interesantes. He ahí un ejemplo de que un acto creativo hecho por amor al arte puede llegar muy lejos. Yo me crié en un país sin expectativas económicas, Uruguay, y jamás hice un disco pensando en ganar dinero. Los dos primeros me los pagué trabajando de médico, hasta que pude permitirme vivir de la música. Pero tuve la suerte de no haberme recostado nunca sobre grandes cifras ni posiciones altas en las listas de éxitos. Ya que menciona a su país, sabe que en España mucha gente se está mirando ahora en ese espejo, y en especial en los valores que encarna el presidente Mújica. ¿Cree que hacen bien? A mí me gusta mucho su gestión, la ilusión que pone en todo lo que emprende y la tarea que ha hecho hasta ahora. Sinceramente, creo que en muchos aspectos es un referente indiscutible. España hará bien mirándose sobre todo en su actitud ética ante la política, su tendencia al diálogo y su valentía. Y sobre todo la certeza de que no está ahí para hacerse rico. Por esas y otras razones me cae muy bien. ¿Le consta que le guste la música a Mújica? No lo sé, la verdad. He hablado con él tres veces, y nunca he tenido la sensación de que fuera muy amante de la música. A lo largo de los años hemos disfrutado de su música en formaciones muy diversas. ¿Cómo será el concierto con banda en el Maestranza? Creo que este es un concierto muy diferente a todos los anteriores, muy expansivo. Llegamos a Sevilla con la banda con un rodaje muy importante, de más de 50 conciertos. Hemos girado dos veces por Latinoamérica y estamos muy compactos. ¿Qué puedo adelantar? Que será un concierto para ver en parte sentado y en parte de pie, con una energía muy especial. Una última curiosidad. El hecho de que le haya salido un disco tan rítmico, ¿responde a un estado de ánimo particular? Es algo que responde a la estética del disco, con un sonido concreto que aplicamos en directo a las canciones nuevas como a las anteriores. Quizá sí tenga que ver con un estado de ánimo, pero sobre todo a una alegría corporal que llevaba algún tiempo buscando.

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