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Jorge Klainman, superviviente del holocausto: «El mundo todavía no aprendió»

Con 86 años vive por y para que su memoria no sucumba. Este superviviente del holocausto nazi no quiere darse un respiro. No quiere callar ni un momento. Está en juego el futuro.

el 31 ene 2015 / 16:00 h.

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Cincuenta años callado porque era el silencio frente al «suicidio o el manicomio». Hasta que la negación del horror vivido le revolvió las tripas. Jorge Klainman, de 86 años, pasó desde los 13 a los 17 años por seis campos de concentración. En marzo de 1944, a las puertas del final del periodo histórico contemporáneo más negro, Klainman resultó agraciado en el sorteo (literal) que los nazis hacían para elegir a los que serían fusilados. «Sobreviví porque la bala me dio en la pierna y no en la cabeza», ha relatado en ocasiones este superviviente que desde hace tres años vive en Israel. Klainman –que recuperó el aliento, la vida y la esperanza en Argentina– ha pasado por el Seminario Universitario de Estudios sobre el holocausto y el antisemitismo de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla para contar su historia a todo aquel que quisiera escucharle. Para evitar que el holocausto se niegue. Para evitar que se olvide. Para evitar que se repita. Imagen vlcsnap-2015-01-30-18h19m43s164 copiaweb —Setenta años de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz y, echando un vistazo al mundo, ¿cree que testimonios como el suyo han servido? —El mundo todavía no aprendió, pero yo estoy tratando con todas mis fuerzas de aportar un granito. Hace 20 años que estoy dando charlas por todo el mundo, contándole a la gente la verdad sobre la Shoá (holocausto en judío). Escribí un libro que se llama El séptimo milagro, que se difundió por el mundo entero y que está traducido a varios idiomas, y cientos de miles de personas escucharon mi testimonio. En España lo hago por primera vez y la verdad es que estoy maravillado por el trato que me están dando. He tenido hasta dos conferencias por día. Es un poco cansado pero merece la pena. —¿Ha vuelto usted a pisar alguno de los campos de concentración en los que estuvo? —La primera vez fue hace 56 años. Lo hice para conseguir datos oficiales y agregarlos al libro. Después viajé varias veces acompañando a alumnos de la Secundaria en la marcha por la vida. —Usted ha dicho que rompió su silencio cuando escuchó negar el holocausto. ¿Todavía hay silencios cómplices? —Mantuve un completo silencio durante 50 años. Hasta tal punto que ni mi esposa ni mis hijos sabían nada. No es que no quisiera contar nada es que psíquicamente estaba inhibido. Pero al escuchar continuamente negar la realidad de la Shoá a los pseudoprofesores e imbéciles, que por el dinero que les pagan los nazis, dinero robado a las víctimas de mi pueblo... Esto me impulsó a romper el silencio porque el que sabe y calle colabora con ellos y esto era absolutamente inadmisible para mí. —Y una vez decidido romper el silencio, ¿cómo seguir viviendo? —Cuando quedé libre a los 17 años de edad llegué a Argentina, donde tenía a la única pariente viva. Empecé una vida nueva. Era o borrón y cuenta nueva o terminar en un manicomio o suicidándome. Yo por suerte opté por borrón y cuenta nueva. Formé una hermosa familia con mi esposa, mis cuatro hijos, mis tres nietos y ahora una bisnieta. Hace 20 años que mi único modus vivendi es contarle al mundo la verdad. Lo hice en Argentina, en Polonia, en Estados Unidos... y ahora en España. —¿Confía en el hombre? —No perdí totalmente la fe en el hombre. Actualmente, las cosas han cambiado. El mundo se dividió en dos bloques: el occidental civilizado y el salvaje y atrasado. Desgraciadamente pienso que va a haber un choque entre estos dos bloques y no tengo ni la menor idea de cómo va a terminar. —«Estos son los hechos: funestos, inmundos y sustancialmente incomprensibles. ¿Por qué, cómo llegaron a producirse? ¿Se repetirán?». Esto se lo preguntaba Primo Levi. ¿Tiene usted respuesta a estas preguntas? —El holocausto se produjo por varios motivos. El principal fue que el asesino más grande de la Historia, Adolf Hitler, quería cambiar Alemania y hacer a los alemanes los dueños del mundo. La raza superior. Para eso necesitaba enormes fortunas. Eligió al pueblo judío para eliminarlo y robarle todo para así obtener los medios. ¿Por qué eligió a los judíos? Porque los judíos eran entonces unos parias. No tenían patria. No tenían a nadie que los defendiese y nadie abrió la boca sabiendo que los estaban matando por millones. —¿Alemania ha expiado sus culpas? —No, aunque la juventud alemana de posguerra ya no es la misma que antes. Pero todavía hay muchos nazis entre los jóvenes, los cabezas rapadas. Hay muchos asesinos que deberían haber acabado en la horca y que siguen haciendo su vida de forma normal. Y hay muchos viejos a los que no quieren juzgar. —La crisis económica en España ha incrementado el odio y rechazo a los inmigrantes. ¿Es la economía el último escalón que se sube antes de una hecatombe como el holocausto? —Es el medio que usan los fascistas y terroristas para impulsar a la población a hacer cosas que no se deberían hacer nunca. —Hay quienes dicen incluso que estamos ante un tercera Guerra Mundial con un campo de batalla diferente, la economía. ¿Qué opinión le merece? ¿Es un insulto al dolor sufrido por las víctimas del verdadero holocausto? —Mire, lo judíos no van a sufrir otro holocausto por la simple razón de que tenemos al Estado de Israel que nos protege y que es una potencia militar muy importante. Pero después del holocausto de la II Guerra Mundial fíjese cuántos holocaustos hubo contra poblaciones que no eran judías: las Torres Gemelas, Atocha, Londres... Todos los días hay actos terroristas donde se mata a gente inocente. —En la comunidad internacional crece el rechazo a la actitud de Israel hacia Palestina. ¿Qué le parece a usted? ¿Cómo lo valora? —Mire, lo israelíes han querido la paz con los palestinos infinidad de veces.Siempre, después de hablar y hablar, a veces durante años, cuando ha llegado el momento de tomar la decisión, el que tiene que firmar se arrepiente. ¿Sabe por qué? Porque quien tiene que firmar sabe que al día siguiente de hacerlo lo matan. Por eso creo que nunca va a haber paz entre árabes y judíos mientras los terroristas tengan la última palabra. Quería hacer la paz con nosotros Arafat... También le gustaría a Abu Mazen. ¿Por qué? La paz levanta la vida de los palestinos y los lleva a un nivel desconocido. Empiezan a florecer. Pero el terrorismo está muy arraigado en estos países. Y el que tiene que firmar tiene que elegir firma o que lo maten. Este es un problema de muy difícil solución. —¿EnEspaña se conoce el holocausto y se tiene conciencia de lo que significó? —Me estoy dando cuenta de que el pueblo español es un pueblo noble, y tiene muchísimo interés en conocer la verdad. Yo aterricé en España el 22 de enero y ha habido días en los que he tenido dos conferencias. En todos lados me recibieron muy bien. —¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los jóvenes sobre la lucha de los Derechos Humanos? —Los jóvenes deben luchar por los derechos humanos y por su patria.Deben alejarse cada vez más de las ideas fascistas y de aquellos que quieren imponerlas a cualquier coste. Deben unirse juventudes de todos los países para formar un bloque que preserve la civilización.

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