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Jornada negra

el 22 nov 2010 / 06:53 h.

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Si la liga sigue por los mismos derroteros competitivos, la teoría del justo reparto de los dineros de la televisión que encabeza José María Del Nido caerá como fruta madura. La amenaza del presidente del Espanyol de jugar con juveniles y suplentes cuando jueguen contra Real Madrid y Barcelona es otra cuestión que haría tambalearse, si los demás la secundan, a las plataformas televisivas. Hay algo más.

Tras la goleada y humillación, con gradas con más asientos libres que aficionados, del Barça sobre el Almería y la goleada del Real Madrid ante el Athletic, después de que los bilbaínos jugaran su mejor primer tiempo desde hace muchísimos años en el Bernabéu, me asalta una pregunta: ¿se cansarán los aficionados de ir a los estadios para ver esta abrumadora superioridad de Real Madrid y Barcelona? Estamos jugando con fuego y cuidadito con no quemarse. El dinero no lo es todo en el deporte ni en la vida, por mucho que estemos en estos momentos entregados y supeditados a él.

El Betis. El sábado el Betis perdió en Cartagena. Perdió en esos minutos finales que la semana anterior fueron todo lo contrario frente al Xerez. Fallos del árbitro y de los jugadores béticos y no digamos de su entrenador, Pepe Mel. Cuando se pierden los nervios hay que tener siempre un capitán que los serene. Lo contrario es el desorden que nunca lleva a nada bueno. El fútbol no se escapa de ello. Mel tiene experiencia y franqueza para recapacitar y dar ante sus jugadores esa imagen de serenidad que es tan necesaria para quien dirige a un colectivo. 

El Sevilla. Decía en la previa Manzano que apelaba al espíritu de Nervión para llegar a los puestos de arriba. Los aficionados también podrían decir fuerte y alto que es hora de que el equipo y sus técnicos también estén a la altura de cuanto se espera para pelear por el objetivo Champions. Para hacer fútbol hay que fabricarlo.

El Sevilla, por muchas combinaciones que haga el técnico, parece o que no lo tiene por las características de sus jugadores o el entrenador no encuentra la fórmula. Confiarlo todo a la pegada de los delanteros, una jornada sí y otra también, es una esperanza que muchas veces no resulta. Y para colmo Alexis comete un error de bulto para compensar el de Martí en el empate de Luis Fabiano para perder un punto que era hasta de oro.

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