Cultura

José Manuel Soto también toma la plaza

El artista enloqueció a miles de sevillanos que acudieron al concierto benéfico que ofreció anoche en la Real Maestranza.

el 22 jun 2011 / 05:39 h.

José Manuel Soto en un momento anoche de su concierto, en el que alternó canciones en solitario contras acompañado de famosos intérpretes.

No eran precisamente los indignados del 15M, pero desde luego hicieron suyo el lema de "tomar la plaza". Miles de sevillanos, muchos de ellos "los del taco", como los definieron Los Morancos en su número humorístico de presentación del concierto, se dieron cita anoche en la Maestranza para disfrutar y apoyar la gala benéfica organizada por José Manuel Soto, que celebra este año un cuarto de siglo en la música, y por el cómico César Cadaval.

La velada arrancó con un poco de sentido del humor -políticamente incorrecto- a cargo de Los Morancos: "Buenas noches señoras, señores y rumanos", se lanzó César Cadaval, que aseguraba que tras visitar Rumanía ha comprobado que "allí ya no queda nadie, porque están todos aquí". Acto seguido, pidió un aplauso para el flamante alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. Ni un eventual regreso a los ruedos de Curro Romero habría causado tan enfervorecida reacción entre el público, que se levantó a aplaudir al grito de "Zoido" y "alcalde", obligando al primer edil a ponerse en pie para saludar al respetable. "Veo que el público que predomina es el de IU", bromeó el humorista, antes de que su hermano Jorge Cadaval añadiera: "Torrijos no ha podido venir, porque está poniendo todavía carriles bici, que le ha faltado meterlos hasta dentro del cementerio".

Tras estos toques de gracia, salió a escena el protagonista de la noche: "Va pasando el tiempo y todo cambia, pero hay cosas como el arte y la solera de esta plaza, regada por la sangre de muchos toreros, que perduran. Voy a cantar con toda el alma y la emoción que lleva acompañándome años", prometió y cumplió Soto.

Entre el respetable que abarrotaba los tendidos, el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, el presidente del Sevilla FC, José María del Nido, el del Betis, Rafael Gordillo, el diestro Dávila Miura, Vicky Martín Berrocal, Victorio y Lucchino, Juan y Medio, Curro Romero o el presidente de Cajasol, Antonio Pulido.

El concierto arrancó con Cuando vuelva a Sevilla, que hizo que el público dejara los abanicos a sus asientos -a pesar de que eran las diez pasadas, el calor era insoportable- y se levantara a tocar las palmas. El tiempo lo cambia todo y Tú serás mi amanecer dieron paso a la primera artista invitada de la noche, Pastora Soler, junto a quien entonó Ya no te quiero. Rafa Serna tomó el testigo con Lástima de tanto amor, y tras interpretar en solitario Tuve, Soto subió al escenario al Arrebato para cantar Como una luz.

Arcángel puso un toque flamenco a Mi tierra, mientras que Cantores de Híspalis acompañaron al artista en Sueño con Sevilla, y Arturo Pareja Obregón cantó a dúo Sevillanas. Cerró el primer bloque la chirigota que cantó con la exitosa agrupación Los Pre-paraos.

Tras un breve respiro, la plaza volvió a encenderse, a pesar de que ya se notaba el fresco de la primera noche de verano, con Mi piel contra su piel. Con Lolita llegó uno de los momentos más emocionantes, cantando Abrázame. Rosario, con quien interpretó Algo contigo, Manuel Lombo, con quien cantó a dúo No te marches ahora, y Estrella Morente, con Soñando canciones, completaron la segunda parte.

Ya para terminar se escucharon los temas Quién eres tú, cantado con Marcos Soto, Para olvidar un amor o El silencio del Sur, en la que participó José Mercé.

Junto a Antonio Carmona volvió a poner darle un vuelco a la Maestranza con Déjate querer, y Junior le puso un punto diferente a La Pared. La deslumbrante voz de Pasión Vega acompañó a Soto en Volver a verte, pero el broche final, como no podía ser de otra manera, lo puso el cantautor junto a Siempre Así, con El compás de tu latido, que terminó por dislocar al respetable, poniendo fin a una noche en la que más de uno se planteó acampar en la Maestranza para que no terminara la actuación. Soto, cómo no, salió a hombros.

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