Cultura

José Menese brilló en el Festival de El Búcaro

Su voz es única para templarse por soleá y seguiriyas

el 15 nov 2009 / 21:16 h.

José Menese.
El pasado viernes asistimos a un gran festival de flamenco, el de El Búcaro de San José de la Rinconada. Además del indudable atractivo de escuchar flamenco en el Teatro de la Villa, estaba el homenaje que el festival le ofreció a uno de los grandes cantaores del momento, el morisco José Menese. Como no podía ser menos, el recinto se llenó de gente venida de pueblos como Arahal, La Puebla de Cazalla y Marchena, además de por los propios rinconeros.
Lo mejor del festival fue su buena organización y el hecho de que nos tuvieran allí hasta las cuatro de la mañana. Hubo sólo tres cantaores en el escenario y un cuerpo de baile, lo justo para que surgiera la emoción y el público saliera de la sala contento por lo que había escuchado y visto.
Fue una buena noche para José Menese. El maestro no atraviesa su mejor momento, pero sigue teniendo una voz única para templarse por soleá y seguiriyas. Nadie suena hoy como José Menese en los cantes citados. Porque, además de saber cantar, que es algo que se puede aprender, es importante nacer con el don de la voz y Menese nació con ese don.
Lo acompañó a la guitarra Antonio Carrión. Cuando hace muchos años, en este mismo festival, Menese y Carrión se encontraron por primera vez, los dos tuvieron mucha suerte: Carrión, por hallar a quien le iba a poner en el camino del éxito y la fama; Menese, por dar con un gran guitarrista que le toca como no podría hacerlo hoy nadie. Pero, además, Menese encontró aquella noche algo más que un buen guitarrista: el destino le puso por delante a un amigo que es capaz de dar la vida por él.
Estuvieron a muy buena altura la cantaora almeriense Rocío Segura y el joven maestro madrileño Paco del Pozo. Rocío, que tuvo el magnífico acompañamiento del guitarrista local Manuel Herrera -sobreros fuera, por favor-, es una cantaora con unas condiciones magníficas, pero tendrá que mejorar en dos cosas si quiere acabar de figura grande: la primera, encontrar pronto el temple; la segunda, enriquecer su repertorio.
No se puede gritar tanto ni cantar siempre lo mismo. Cuando mejore en estas dos cosas, Almería podrá presumir de tener a una cantaora grande.
Paco del Pozo es un magnífico cantaor. A lo mejor hay quienes no saben valorar cómo canta, porque no es efectista, sino un cantaor que masca el cante y que lleva siempre los tercios a su sitio. Cantar bien no es sólo llegar al público, aunque sea importante. Cantar bien es saber de cante y conocerse bien como cantaor. Me encantaron sus malagueñas y sus soleares.
No faltó el baile, en esta ocasión de la profesora local Antonia de los Santos, que bailó sola en colaboración de un nutrido grupo de alumnos y alumnas. Actuación vistosa, sin duda.

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