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Toros

José Rufino cree que su corrida pudo ser saboteada en Madrid

El propietario de los toros de Peñajara apunta a una intoxicación intencionada que elevó los niveles de glucosa de las reses lidiadas en San Isidro.

el 04 jul 2014 / 17:13 h.

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José Rufino, ganadero propietario de la vacada ‘Peñajara de Casta Jijona’, cree que el extraño comportamiento que ofrecieron sus reses en la corrida del pasado 25 de mayo en la feria de San Isidro podría deberse a una intoxicación intencionada que se habría producido, según su versión, en los propios corrales de la plaza de Las Ventas. Así lo ha explicado en una rueda de prensa convocada al efecto en el hotel Vincci-La Rábida en la que ha recordado que su corrida, de la que llegaron a ser devueltos tres ejemplares durante la lidia en medio de un gran escándalo, pasó todos los reconocimientos sin mayor problema. “El primer toro salió aburrido, como un buey y el segundo repitió el mismo comportamiento. Al final todos salieron iguales”, ha señalado el propietario de la vacada reconociendo tener “una gran intranquilidad por la repercusión que tiene una corrida de San Isidro”. “Después lidiamos en Torrejón y los tres toreros salieron por la Puerta Grande”, ha recordado el criador sevillano interpelando a la Unión de Criadores de Toros de Lidia y a la Comunidad de Madrid como propietaria de la plaza. Javier Jiménez, el veterinario encargado del saneamiento de las reses de Peñajara, pudo analizar el estado sanitario de la mayor parte de las reses lidiadas en Madrid. “Cuando los toros fueron llegando al desolladero pude ir comprobando uno por uno que no había alternaciones detectables”. La alarma se encendió después de que el propio ganadero fuera advertido de que el sorprendente juego de los toros lidiados en Las Ventas podría obedecer a un alto nivel de glucosa que puede producir  “fallos en la locomoción”. Jiménez volvió a las muestras tomadas en Madrid y pudo comprobar esos parámetros que comparó con los análisis que ya venían realizando a los toros de la ganadería en los últimos años, a raíz de unos problemas alimentarios. En esa tesitura, explica el veterinario, se decidió hacer una nueva prueba a puerta cerrada: “lidiamos dos toros de los nueve que estuvieron aprobados en Madrid y volvieron a la finca; otro toro del campo al que se le administró de forma inyectable un concentrado de glucosa; y otro tal cual estaba en el cerrado”. Javier Jiménez concluyó que “los resultados de esta prueba encajan con la posibilidad de que el comportamiento de los toros que se lidiaron en Madrid el pasado 25 de mayo se deba a los elevados niveles de glucosa encontrados”. “Si se demuestra que en la primera plaza del mundo aparece una intoxicación de esta naturaleza es una circunstancia muy llamativa”, añadió el ganadero apuntando que ese ataque podría haberse producido por la administración directa de glucosa o de unas pastillas que inhiban la actividad del páncreas. “¿Esto podría haberlo hecho una persona concreta?”, se preguntó el ganadero contestándose afirmativamente y apuntando directamente a ciertos actores que podrían estar relacionados con algunos problemas sanitarios de la vacada. Rufino fue mucho más allá al afirmar sin tapujos que la intoxicación se unía “al problema con los piensos que tuvimos hace seis años, que aún estamos pleiteando”. El ganadero se mostró rotundo al insistir que no se trataba de “un accidente: “Esto no ha sido nada natural. Los niveles de glucosa han sido idénticos en todos los casos. Podríamos estar hablando de un sabotaje”.

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