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«La ley estricta es la mayor injusticia y no siempre beneficia al que lo necesita»

El alcalde de Villamanrique de la Condesa, José Solís de la Rosa, responde a diversas preguntas sobre la actualidad de su pueblo

el 01 jun 2014 / 22:00 h.

José Solís de la Rosa (PSOE), delante del Ayuntamiento de Villamanrique. Foto: Alba Poveda José Solís de la Rosa (PSOE), delante del Ayuntamiento de Villamanrique. Foto: Alba Poveda José Solís de la Rosa hace hincapié en que su política se basa en una cosa: el ser humano. Asegura que no tiene reparo en hablar de ningún tema. Y es que después de cerca de ocho años al mando del Ayuntamiento de Villamanrique de la Condesa sabe que su mayor logro es haber trabajado por la calidad de vida de su pueblo sin perder la esencia. Pero no todo son caminos de rosas, Solís sabe bien lo que es tener que defender su política más allá de los plenos y pese a las causas judiciales asegura que está tranquilo. Después de que la causa en relación a la Policía Local se archivase, ahora le toca lidiar con las causas judiciales de la portavoz del PP, Lucía Solís... Denuncié a la portavoz popular porque presentaron una serie de pruebas que no había solicitado y que de alguna forma salieron de forma ilegal del Ayuntamiento. Aunque el juez intenta archivar también esta causa, nosotros estamos tramitando un recurso. De todas formas, no tengo una noticia formal de que el caso esté archivado. Pero los tribunales dicen que la naturaleza de esa información no era susceptible de secreto público. Si hay indicios de ilegalidad, la oposición tiene acceso a esa documentación. El PP puede verla toda, cosa que yo no he podido hacer cuando estaba en la oposición. ¿Está preocupado? No especialmente. Es verdad que uno sabe cómo entra al juzgado, pero no cómo sale. Y sus vecinos. Tampoco. Hay que tener en cuenta que no es una denuncia por un trámite administrativo. El problema está cuando la vida política pasa a lo judicial. Los partidos estamos para mejorar día a día la situación del ciudadano. Solo se debe judicializar cuando no hay posibilidad de oposición. Yo no soy infalible. Pero la ley muchas veces nos es justa. De hecho, la aplicación estricta de la legislación es la mayor de las injusticias y a veces no sale beneficiado el que más lo necesita. ¿Quiere decir que el PP hace oposición desde los juzgados? Exacto. Nuestros plenos son públicos, se cuelgan en la web. Cuando se judicializa la política es porque no hay opción. Pero a la gente hay que convencerla con formas y propuestas. Ahora, con la nueva la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, ¿cómo van a atender las necesidades de sus vecinos? Con la nueva ley los ayuntamientos se convierten en una especie de controlador. Hay mucha incertidumbre sobre su aplicación, pero lo que sí sabemos es que va a ocasionar un colapso que va a perjudicar a los vecinos. Los ciudadanos quieren inmediatez y agilidad. Además es una ley que prima lo económico por encima del ser humano. Los ayuntamientos somos la administración que menos deuda hemos generado y si lo hemos hecho ha sido para que el ciudadano vaya a mejor. Cuando el partido socialista llegó al Ayuntamiento en el 95 la situación en infraestructuras era mala. Qué hacíamos, ¿nos ceñíamos al dinero? Entonces seríamos un pueblo tercermundista. ¿Cómo se lo explicará a sus ciudadanos? A mis vecinos no les voy a mentir. Les diré que aunque quiero ayudarles, la ley no me lo permite. Si lo hiciera está considerado como delito y no puedo estar pendiente de si por tomar medidas a favor de mi pueblo estoy o no a las puertas de los juzgados. El ciudadano no entiende de competencias, somos su administración más cercana, pero con la ley seríamos dependientes de la Junta y el Estado. ¿Qué hacemos? ¿Les llamamos cuando nuestros vecinos tengan un problema? El problema de los consistorios es el de servir a los ciudadanos. Por eso, a esta ley el ciudadano le importa un pepino y si hay que sacrificarlo para salvar la economía, se sacrifica. Hablando de economía, ¿en qué situación se encuentra el Ayuntamiento con respecto al Plan de Pago a Proveedores? La situación es inmejorable, pero esto no es fruto ni de uno ni de dos días. Cierto es que cuando llegamos a mediados de los 90 tuvimos que endeudarnos para conseguir unos servicios básicos. Pero a día de hoy estamos cumpliendo con la estabilidad presupuestaria. Todo el dinero de las políticas de expansión está en las calles de Villamanrique, en las aceras, en la iluminación... Mientras que la ley nos permitiría un 75% de endeudamiento, nosotros estamos en torno a un 4 y 5 %. Todos los servicios están prácticamente equilibrados porque nosotros no creamos chiringuitos, sino instrumentos, y al fin y al cabo a quien tengo que rendir cuentas es al ciudadano que es el que paga impuestos y tiene que ver cómo los gestiono. Lejos de la política, su pueblo sin El Rocío no es Villamanrique, ¿no? El Rocío es seña de identidad de nuestro pueblo y es por eso por lo que nos conocen en el mundo. Es la base de nuestro turismo, además de ser puerta de Doñana. Durante la romería, Villamanrique pasa de 4.500 habitantes a contar con 300.000 ya que es el paso natural del inicio del Rocío. Además es un producto turístico potente, pero sobre todo cabe destacar que casa muy bien con la idiosincrasia y la forma de ser del manriqueño, quien acoge con mucho cariño a todos los romeros. El manriqueño está orgulloso de ser de la Primera y más Antigua Hermandad y es lo que le da fuerza al pueblo. ¿Por dónde pasa el futuro del manriqueño? El manriqueño se tiene que creer dueño de su futuro. Si se siente el más grande de ser de la Primera Hermandad, también tiene que sentirlo por ser de Villamanrique. Yo no creo en la economía exógena porque se enriquece, se va y no crea valor añadido. Yo apuesto por la economía endógena que es la que se enraíza. En el momento en que seamos capaces de volver a la economía de nuestras familias, a la agricultura, y de sacar provecho a nuestros recursos, seremos un pueblo fuerte.

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