Cultura

José Tomás: De deseado a ausente

José Tomás no torerará en la Maestranza en la Feria de 2010. La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los aficionados, aunque conviene conocer la letra pequeña de lo sucedido para que el diestro rompiese relaciones con la empresa Pagés.

el 14 dic 2009 / 21:30 h.

Fin de la historia. Una insalvable diferencia económica ha dejado fuera del abono sevillano a José Tomás. El culebrón de su truncada contratación ha sido contado con pelos y señales por la propia empresa en un largo y detallado comunicado que el propio Salvador Boix, apoderado del diestro de Galapagar, ha confirmado con sus declaraciones.

Y en medio de la tormenta que ha seguido a la caída de los carteles sevillanos del torero más deseado del momento conviene puntualizar algunas cosas para dejar la balanza en el centro.

En descargo parcial de Ramón Valencia y Eduardo Canorea -que esta vez sí han sudado la camiseta hasta romper su dinámica habitual de trabajo- habría que recordar a los que sitúan la contratación del llamado quinto evangelista como un deber divino de las empresas que el encaje del controvertido diestro madrileño en el abono sevillano era insostenible de puro ruinoso. Ésa es la verdad.

Las claves. La posibilidad de hacer negocio era nula para la empresa por más que dotara de kilates a un Domingo de Resurrección que, ésa es otra, había que dejar necesariamente cojo colocando a un comparsa por delante para satisfacer las exigencias de José Tomás.

En algunos mentideros se ha llegado a hablar que la cifra que los mentores del matador madrileño habían puesto sobre la mesa después de marear la perdiz ascendía a ¡420.000 euros!: un dinero imposible de asumir para apuntalar un festejo que no se puede vender, por exigencias del torero, a la televisión para hacerlo rentable.

En otras plazas, en otras ferias, la presencia del místico sí sirve para elevar considerablemente la nómina de un abono que en Sevilla no depende de la presencia ni de la ausencia de ningún torero para volar de las taquillas. Hablando en plata: es evidente que la presencia de José Tomás habría dado lustre y esplendor al ciclo abrileño y, de paso, habría mitigado el chaparrón que le está cayendo a la empresa por los discretos resultados del pasado año.

Pero igual de cierto es que Canorea y Valencia habrían tenido que rascarse el bolsillo en una inversión a fondo perdido que va en contra de la más elemental lógica empresarial en una plaza, no se olvide, que el próximo Domingo de Resurrección abrirá sus puertas con el aforo reducido a 10.000 localidades como consecuencia de las necesarias obras de adecuación de sus obsoletas gradas. Los números no cuadran.

Si Tomás ha cobrado en torno a 300.000 euros en una plaza como la de Córdoba -con 17.000 localidades y precios tan altos como los de Sevilla- las matemáticas dan gran parte de razón a los empresarios de Sevilla.

Dudas. Si se habían dado los pasos necesarios para dibujar un escenario propicio a la vuelta del matador madrileño a la plaza de la Maestranza, ¿por qué demoraron tanto la exposición de sus exigencias económicas? ¿Realmente quería actuar José Tomás en Sevilla?

Es cierto que a la empresa le interesaba tener un gesto de desagravio, pero también es verdad que el matador madrileño necesitaba hacer el paseíllo en el dorado albero maestrante para dotar de credibilidad a sus más vehementes panegiristas.

Tomás vuelve a Bilbao, sí, pero fuera de programa y eludiendo la dureza de la Semana Grande, el gran puerto del verano. También actuará en Madrid, en un escenario preparado para otra apoteosis. Y sigue perdiendo el pagano de grada y tendido, que se queda con un palmo de narices.

 

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