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Juan Arza

el 25 jul 2011 / 19:30 h.

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El domingo, en la misa de las 10.30 de la capilla de mi Colegio Salesiano, estaba sentado en la última banca con mis compañeros José Gómez, Fernando Hornillo y Pepe Luis Sánchez y, sin darme cuenta, miré hacia atrás. No había nadie. Hace 55 años, en las primeras bancas que ocupábamos los alumnos del colegio siempre había un momento para mirar hacia atrás y ver en esas bancas, que yo ocupaba este domingo, a jugadores del Sevilla como Marcelo Campanal, Manolo Ruiz-Sosa, el masajista Manolito Pérez y Juanito Arza, entre otros. Se concentraban en el Hotel Oromana y Helenio Herrera les daba permiso para bajar desde los pinares a los Salesianos. Ir al fútbol era un acontecimiento, la televisión no existía y los domingos a Nervión iban sólo unos privilegiados.

 Varias veces al año me daban permiso para ir al fútbol, porque hasta los domingos, sin tener clases, debíamos acudir al colegio a misa, al oratorio y por la tarde al cine, con sesiones interminables del Nodo. Era seguro el partido con el Athletic de Bilbao y si se conseguía entrada, al Real Madrid de Di Stéfano o al Barcelona de Kubala. Al final, siempre veníamos hablando de Juanito Arza. Me han preguntado una y mil veces si ha sido el mejor. No lo duden, digan sí. No lo digo ahora, lo he dicho siempre.

Don Ramón nunca le dejó marcharse. Siempre le aplicaba el célebre 10 por ciento del derecho de retención. Hasta despreció el millón, un millón de los 50, que pagaba River Plate y ni siquiera le dejó colocarse la zamarra de San Lorenzo de Almagro, que ansiaba que jugara unos partidos de exhibición en su gira por España. "Juanito, mientras yo sea presidente, sólo se vestirá con la camiseta del Sevilla". Y Juan cuando lo contaba decía que le entraban los demonios pero que después lo agradecía porque en el fondo lo que le gustaba era Sevilla y el Sevilla.

Estuvo siempre donde el Sevilla le necesitó. En el banquillo, en la sala de juntas y muy, especialmente, como delegado. No olvidaré nunca las pretemporadas en su pueblo de Estella en aquel Hotel Irache con Azkargorta y Cantatore, que le adoraban. Siguió con Aragonés, que lo idolatraba, así como Carlos Bilardo. Y muchos de nosotros que de chavales disfrutamos con su fútbol y con el tiempo en los viajes tuvimos la ocasión de saborear una y mil anécdotas. Juanito se fue hace mucho tiempo; Juan, hace sólo una semana. No duden que ha sido el más grande de los que ha vestido y querido la camiseta del Sevilla.

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