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Juan Costa, como Juanito Navarro

Cuando llegué de estudiante a Madrid, años sesenta, triunfaba en el teatro de La Latina la revista musical Qué cuadro el de Velázquez? esquina Goya, con Juanito Navarro, el incomparable actor de comedia que daba réplica, naturalmente sazonada de picante ingenuidad, a la escultural vedette de turno.

el 15 sep 2009 / 06:10 h.

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Cuando llegué de estudiante a Madrid, años sesenta, triunfaba en el teatro de La Latina la revista musical Qué cuadro el de Velázquez? esquina Goya, con Juanito Navarro, el incomparable actor de comedia que daba réplica, naturalmente sazonada de picante ingenuidad, a la escultural vedette de turno. Juanito, que afortunadamente sigue todavía en activo para regocijo de sus muchos seguidores, era un maestro de la autopromoción y no perdía ocasión de presentarse a cualquier elección de las entonces consentidas, ya fuera a la directiva de su casino o, supongo, a la cofradía del barrio. El caso, según él, era estar siempre en candelero y que la gente no se olvidara de su nombre para que los empresarios tampoco lo dejaran fuera de reparto en la próxima función.

El sistema funcionaba, y tanto gusto le tomó a postularse a lo que fuera que desde la muerte de don Santiago Bernabéu ha venido siendo impenitente candidato a la presidencia del Real Madrid, aunque tuviera que enfrentarse a Mendoza, a Florentino o a Ramón Calderón. Nunca tuvo más de un puñado de votos, los de sus incondicionales, pero cada campaña le valía para pasearse durante unos días por los titulares de los periódicos.

Algunos aventajados políticos han debido aprender la elemental técnica de marketing del eximio cómico y pretenden iniciarse con soltura en el arte de estar en el candelabro -que diría la otra- a base de anunciarse como candidato, en este caso para disputar la presidencia del PP nada menos que a Mariano Rajoy. Juan Costa finalmente renunció y ha quedado como Cagancho en Almagro, después de estar mareando la perdiz un par de meses y de haber terminado con la paciencia del personal militante. Tan es así que uno de León llegó a espetarle el otro día en pleno cónclave de la calle Génova: "Juanito, si te vas a presentar, preséntate de una vez, pero no jodas más". ¿A que estas expresiones tan selectas, cultas y gráficas las entienden todos los españoles?

Deseamos al señor Costa tantos días de gloria como los cosechados por Juanito Navarro en sus reiteradas y furtivas campañas al gran club madridista. De cada una sacaba el genial actor por lo menos un canutazo en televisión y algún reportaje en la prensa deportiva y, aunque fuese solo por unos minutos, su parroquia lo veía retratado al lado de Ramón Mendoza o del dueño de ACS. ¡Qué gran pícaro nuestro entrañable Juanito Navarro!

Mas en política no todo consiste en chupar cámara. Algo así sólo se lo pueden permitir los cómicos que viven de una popularidad inmediata sin la cual son nada. Pero que juegue a semejante impostura quien fuera ministro del Gobierno de la nación, hasta ahora tenido por persona seria, no deja de ser otro cuadro, esta vez esquina Génova. Y ello, no obstante, después de que muchos de sus ocasionales partidarios lo estuvieran calentando al grito de "tú vales mucho", para luego dejarlo patéticamente solo.

Periodista

gimenezaleman@gmail.com

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