Moreno Bonilla presentará su candidatura para liderar el PP andaluz con el aval de Génova

Los populares andaluces, en estado de shock tras conocerse la decisión del presidente de que sea el secretario de Estado de Asuntos Sociales el que aspire a suceder a Zoido. Se desconoce si finalmente José Luis Sanz presentará su candidatura.

el 11 feb 2014 / 11:28 h.

Juan_Manuel_MorenoA las once de la mañana, en la sede del PP andaluz de la calle San Fernando, una nube de cámaras dispararán a Juan Manuel Moreno Bonilla, el candidato por el que finalmente se ha decidido Mariano Rajoy para suceder a Juan Ignacio Zoido. El joven político malagueño, dos del Ministerio de Sanidad, un rostro desconocido para la mayoría de los andaluces y un perfil lejos de los tópicos que acompañan al PP, tiene todos los parabienes del presidente, que ayer sorprendió y desconcertó a propios y extraños. Rajoy dejó varios heridos de gravedad en el camino. La primera víctima, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. El segundo, el actual presidente del PP andaluz y alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. El tercer herido, el más tocado, José Luis Sanz, secretario general del PP andaluz y alcalde de Tomares (Sevilla), el candidato de Cospedal y Zoido, que ya contaba con la bendición de la mayoría de los presidentes provinciales y había amarrado apoyos internos suficientes para presidir el PP andaluz. Para los tres, la decisión de Rajoy es un revés político de alcance aún desconocido. Es más, la decisión de última hora de Rajoy –que ayer estaba en Ankara (Turquía)– descompone aún más a un PP andaluz que lleva meses de vértigo y semanas de infarto. El líder del PP comunicó la noche del lunes a Moreno Bonilla que tenía vía libre. El malagueño se puso rápidamente en contacto con líderes nacionales y provinciales del PP para buscar consenso. Ayer todos los presidentes provinciales, excepto el de Sevilla, lo respaldaron. Sanz no descartó ayer presentar su candidatura pese a que el dedo de Rajoy haya señalado a Moreno Bonilla. Insistió en dejar esa puerta abierta hasta que hoy, a las cuatro de la tarde, expire el plazo para presentar los avales. Zoido lo apoyó y subrayó que puede haber más de una candidatura. Sería tan enrevesada la situación que el calificativo de insólito o inédito que durante estos días han aparecido repetidamente en las crónicas sobre la situación interna del PP se quedaría pequeño. El escenario, casi difícil de creer, sería el de la dirección oficial del PP andaluz, con el candidato por el que finalmente había apostado Cospedal, frente a Rajoy. El desafío rompería al PP andaluz en trozos tan pequeños que es complicado imaginar cuánto tardaría en recuperarse. Ayer circulaban todo tipo de teorías sobre qué hará Sanz, el candidato frenado dos veces por Rajoy y que a la tercera quedó, para muchos, expulsado del campo de juego. Su círculo se limitó a decir que estaba «dolido». Rajoy quiso poner normalidad: «No sé cuántos candidatos va a haber pero el hecho de que hubiera dos o más ¿por qué va a significar ruptura? ¿Eso qué significa? ¿El PSOE se rompe cuando tiene dos candidatos?», dijo desde Turquía. El líder del PP se decidió por fin y en el último minuto, tras meses de ruegos de Zoido. Aunque ahora todos quieren aparecer como padrinos, MorenoBonilla debe su futuro al PP de Málaga, que defendía esta apuesta incansablemente desde hace meses, y a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, en su círculo de confianza y amistad. En clave nacional, muchos leen que esta batalla trasciende al PP andaluz y convierten a Saénz de Santamaría en la ganadora de un largo pulso con Cospedal. El presidente de honor del PP-A, Javier Arenas, que se había opuesto a Sanz y a quien desde la dirección del PP andaluz culpan de las maniobras de última hora que han llevado el proceso al disparate político, también vence en su batalla. Casi nadie en el PP podía imaginar este desenlace en la sucesión de Zoido, una operación política hecha a trompicones y que ha exhibido todas las debilidades de la fuerza política que ha ganado las tres últimas elecciones en Andalucía. El partido que ocupa las principales alcaldías y tiene 50 de 109 escaños en el Parlamento se ha roto a jirones. Su férrea disciplina interna está a prueba. Los heridos son muchos y graves. El desenlace aún no está escrito.

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