Local

Juan Moreno: 'Con trabajo, formación y el cinturón ‘apretaíto’ saldremos de la crisis'

Hace pocas semanas que fue elegido presidente de la Asociación Empresarial del Aljarafe (AEA), atalaya desde la que podrá servir de referente a sus compañeros por su larga experiencia, y también éxito, al frente de una empresa como Inés Rosales, que está presente en los comercios de los cinco continentes.

el 21 may 2010 / 18:18 h.

TAGS:

Juan Moreno durante la presentación del logotipo conmemorativo de los 100 años de Inés Rosales.
-¿Qué puede enseñar Juan Moreno a sus compañeros de la AEA de su experiencia?
-No hay un conejo en la chistera. Lo que quiero hacer es alentar el optimismo desde el reconocimiento de que ni las empresas ni los empresarios somos el problema. Somos la solución. Todos los cambios de modelo productivo, todas las transformaciones que se quieran hacer en el mercado laboral pasan por que sean los empresarios los que tiren del carro. Lo que hace falta es que el empresario confíe en su fortaleza, en su vocación, y seguro que con trabajo, con disciplina, con el cinturón apretaíto -tenemos que modificar una serie de actitudes- y con la formación se logrará salir de la crisis.


-¿Cree entonces que falta todavía apostar por la formación?

-La empresa, sea del tipo y el tamaño que sea, debe introducir formación e innovación en el área de negocio a la que se dedique, porque posiblemente se le pueden escapar oportunidades de mejorar su actividad por no estar en lo que la tecnología le está ofreciendo de manera continua.

-¿Lo impulsarán desde la AEA?
-Sí, y no sólo a nivel de discurso, sino ofreciendo a todos los asociados las herramientas a las que tengamos acceso para que mejoren su capacidad de afrontar los retos del día a día. Estamos ahora en un tiempo de crisis, pero los retos del mercado están ahí. Es lo único que yo ofrezco: mi empresa, y yo como referente, lo único que hemos hecho ha sido mantener la tradición de nuestro producto e innovar todo lo innovable. Y eso se hace desde la inquietud, desde el deseo de estar mejorando permanentemente para acceder a los nuevos mercados que se van abriendo.

-Y ser valientes también.
-El que arriesga dinero de su bolsillo es valiente, pero los mercados varían con el tiempo. Cuando compré Inés Rosales en 1985 tenía 3.200 clientes, y hoy, el 92% de la facturación está apoyado en cinco clientes. Y las exigencias de esos 3.200 no tienen nada que ver con la de estos cinco. Hemos tenido que formarnos tecnológica y administrativamente, y más aún cuando hemos salido al exterior donde la normativa de entrada a un país con algo de alimentación es muy rigurosa. Yo no te impido que entres, pero es que te lo pongo tan difícil... que no entras.

-¿Eso también lo puede enseñar a sus compañeros?
-Para eso uno tiene que estar preparado y tener capacidad productiva y de respuesta ante las exigencias del mercado que son inmediatas. Eso es lo que también tenemos que transmitir desde la asociación a los empresarios: que hay que estar siempre alerta. Ésa es la razón por la que unos permanecen y otros cierren.

-¿También influirá cómo se gestiona la empresa desde dentro?
-En Inés Rosales hemos aprendido el manejo de los talentos de la gente que tenemos dentro. Prescindir del talento de nuestra gente en un momento coyuntural puede suponer que, cuando esto varíe, posiblemente no podremos rescatar esos talentos para que den el impulso necesario para que la empresa siga creciendo. Eso incluye no despreciar la experiencia acumulada por algo coyuntural que, seguramente, haciendo un esfuerzo entre todos, podemos mantener.

-En el crecimiento del área metropolitana, ¿influirán los recortes del Gobierno de la Nación?
-Tras los recortes se produce una realidad nueva y el mercado seguro va a tener un espasmo. En ese caso, si nos contraemos en una parte tenemos posibilidades de abrirnos en otros mercados a partir del talento que hemos ido acumulando con la elaboración de productos nuevos, de tecnología, aunque no es igual hacerlo cuando estás con el agua al cuello que cuando la tienes a la altura del tobillo. Cuando te llega al cuello, sólo quieres respirar. Cuando te llega al tobillo o a la rodilla dices: todavía tengo tiempo. Es cuando hay que buscar soluciones.

-Volviendo a la AEA, ¿qué papel debe tener el Aljarafe como avanzadilla del área metropolitana?
-El Aljarafe es una comarca natural de crecimiento, donde se han dado los mayores ejemplos de desarrollo, a nivel privado, de creación de riqueza y empresas. Cuando concluya la SE-40, permitirá crecer al tejido empresarial del Aljarafe que es vivo y con capacidad de riesgo, aunque para esto hay que entrar en un ciclo nuevo de generación de confianza que seguro que va a propiciar que vuelvan a crecer las vocaciones emprendedoras.

-¿Qué ayuda necesita la empresa para volver a crecer?
-Los empresarios, como fuerza dinamizadora de las mejoras de nuestro entorno, tenemos que ser más protagonistas de los cambios que se puedan producir. Nosotros, y la sociedad civil en general, debemos entender que la crisis que estamos padeciendo es un punto de inflexión para ver que parte de las soluciones están en nosotros y no debíamos haber dejado todo exclusivamente en manos del mundo político para su arreglo.

-¿Cómo pueden impulsar las asociaciones ese cambio?
-Yo soy el que tengo que generar trabajo, yo soy el que tengo que contratar a la gente, yo tengo que generar plusvalías a través de los impuestos para que se repartan, yo soy, y conmigo no han contado para nada. Las asociaciones de empresarios tenemos cosas que decir.

-Ha dicho que es genéticamente optimista, ¿lo sigue siendo?
-Sí, porque confío en los seres humanos. Entiendo que todas las aventuras humanas han estado llenas de muchas más complicaciones que las que tenemos hoy, y al final hemos sido capaces de seguir adelante. Lo que no debemos pensar es que eso sea a costa de lo que sea, sino que tenemos que mantener valores que nos han estado acompañando, y manteniendo esos valores y adaptándonos al entorno que nos toca vivir. Somos los que tenemos la posibilidad de sacar esto adelante. Con la lógica y el sentido común se hacen muchas más cosas de las que pensamos.

 

  • 1