Cultura

Juan Ramón, el andaluz universal

el 03 jul 2010 / 20:28 h.

El poeta ya maduro, con su familia en el ‘parque de las palomas’.

El poeta Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 1881-San Juan, Puerto Rico, 1958) siempre tuvo “la idea de eternidad como una constante en su obra, porque decía que si le ponía mucha vida a sus creaciones literarias, éstas iban a vivir mucho”.


Gracias a esa trascendencia que finalmente se ganó el escritor, la profesora Rocío Fernández Berrocal, autora de las palabras anteriores, se aventuró a investigar la relación que el poeta tenía con su tierra, Andalucía. Después de un largo trabajo, el resultado ha visto la luz en el libro Juan Ramón Jiménez y Andalucía. El sentimiento de la eternidad, publicado por la Diputación de Huelva.

Según Fernández Berrocal, el poeta nunca tuvo como propósito dejar impresa la huella de Andalucía en sus textos, sino que, al haber viajado prácticamente por toda la comunidad, las alusiones a ella son constantes. Esto cambia únicamente para Moguer, patria chica del Premio Nobel de Literatura: “Él hablaba de raíces y alas, que las raíces vuelen y que las alas arraiguen. Es decir, que siempre quiso universalizar su tierra, especialmente Moguer, y no hacerla local ni empobrecerla”.

Así, a pesar de que Juan Ramón “no se preocupó de dejar un legado de Andalucía”, sí que mantuvo “un sello de identidad personal del que siempre hizo gala”. Por ello, continúa Fernández Berrocal, “Andalucía está muy presente en toda su obra”. Y es que, valga este caso como ejemplo, “Diario de un poeta recién casado lo escribió cuando en 1916 iba a Nueva York a contraer matrimonio con Zenobia. En él, narra su partida desde Madrid hasta allí; pero como pasó por Andalucía para coger el barco, le dedica bastantes textos a su tierra”.

Es por eso que “somos los estudiosos los que tenemos que ir buscando en su obra”, afirma Fernández Berrocal.

Entre el amor a su tierra y la seguridad de que podía pasar a la historia con sus escritos, el poeta se trasladó de joven a Cádiz para hacer el instituto; luego, a Sevilla, de donde se marchó finalmente a Madrid en el año 1900, “porque para publicar, se da cuenta de que tiene que irse a la capital”.

A lo largo de su investigación, Fernández Berrocal estuvo en contacto con la sobrina nieta de Juan Ramón, Carmen Hernández-Pinzón, en Puerto Rico. Precisamente, de ésta consiguió que le cediera un poema inédito titulado Andalucía que, indica la investigadora, “es un poema muy tamizado por la espiritualidad del poeta a pesar de ser de carácter descriptivo”.

Según afirma el estudio, Juan Ramón practicaba un “andalucismo a propósito”, es decir, que escribía de su tierra sin exaltación localista ni chovinista. Con esa idea, el poeta no se encontraba nada cómodo en el contexto literario que vivió de exaltación a Castilla. Esto, según la profesora, le parecía al poeta onubense “una de las plagas más odiosas de la literatura española por lo que tiene de castizo y provinciano”.

Por ello que Fernández Berrocal deduce que “la literatura de Juan Ramón Jiménez dedicada a Andalucía está vinculada al paisaje exterior, interior y humano”, no al costumbrismo de la comunidad.

Así, concluye la profesora que se puede hablar de dos tipos de poeta andaluces, unos más externos y otros más introspectivos. ¿En cuál es, en definitiva, en el que se puede encuadrar a Juan Ramón Jiménez? “Él prefería una Andalucía más reflexiva, más íntima, más hacia dentro y menos folclórica”, contesta.

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