Local

Jubilados se ofrecen para vigilar gratis el María Luisa

La asociación Amigos de los Jardines de la Oliva pide «imaginación» al Ayuntamiento

el 10 sep 2014 / 12:00 h.

TAGS:

600_Imagen img_3954aa «Solo haría falta que nos dieran un móvil para poder comunicar a la Policía Local, o a la autoridad que fuese, las incidencias que viéramos», decía ayer Jacinto Martínez. «Un móvil y, por ejemplo, una camiseta verde o alguna otra prenda distintiva, lo que sea. ¿Sabe usted cuántos jubilados, yo el primero, estaríamos dispuestos a vigilar gratis el Parque de María Luisa, que no tiene quien lo haga?». Martínez es el presidente de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva, una de las entidades más activas de Sevilla en la defensa de las zonas verdes. Ellos, recuerda el citado, mantuvieron hasta la victoria la lucha contra la ubicación de la biblioteca universitaria en las zonas verdes del Prado; ellos denuncian a diario los actos vandálicos y las pérdidas que sufre el patrimonio artístico o natural de su entorno. Y ellos son los que han convocado para esta tarde, en su sede social, una reunión a la que han invitado a medio centenar de organizaciones sevillanas –desde Ecologistas en Acción hasta Ben Baso pasando por Adepa– para «contestar entre todos» la reciente tala de árboles en AlmiranteLobo y pedir al Ayuntamiento una mayor protección del arbolado urbano. Su propuesta, para la que dice expresar el sentir de muchos, de suplir con voluntarios jubilados la ausencia de guardas del Parque de María Luisa forma parte de una petición mucho más amplia a las autoridades locales: «Imaginación. Hay veces en que las cosas no se hacen con dinero. Lo que no se puede hacer en el Parque es eso de que pase de vez en cuando un coche con dos policías, se dé una vuelta y se vaya. Tiene que haber guardas, como los hubo hace tiempo, que llevaban un silbato y te multaban si te dedicabas a lastimar a los árboles; personas que amen el lugar, que lo conozcan, que estén encima y sepan lo que pasa; que estén en el detalle», explicaba Jacinto Martínez. Su asociación exige, además, dos cosas: que se ponga en marcha «de una vez» la tantas veces prometida policía verde, «que todos los países civilizados la tienen». Y la otra, que los cuidados de la vegetación de los parques los dispensen «jardineros profesionales que estén asignados a un determinado sitio, lo amen y le dediquen tiempo, como sucede en el Parque Genovés de Cádiz y otros sitios, antes que a contratas que hoy están aquí y mañana allí. Y a ser posible, que el político que esté al mando de los jardines y de los árboles de Sevilla sepa distinguir un olivo de un eucalipto». Su tesis es que no se puede cuidar algo que no se ama. «Para hacer esto bien, les tiene que doler Sevilla. El problema es que muchas veces no les duele», observaba ayer el presidente de los Amigos de los Jardines de la Oliva. Y si no les duele, argumentaba él, no impedirán que, por ejemplo, se sigan celebrando botellonas en la recién restaurada –y vuelta a maltratar– Glorieta de Covadonga. «Yo he visto los restos hace quince o veinte días: las botellas, los restos por allí tirados. Incluso habían llegado a meterse en la escuela de jardinería». Es una situación que se repite porque «se ha venido permitiendo durante mucho tiempo». La prioridad ahora mismo, dice en nombre de su asociación, es la vigilancia, «que no hay», razón por la que el vandalismo no tiene freno. Insiste en que serían muchos, tanto de la entidad que preside como de entre el común del vecindario sevillano, los que estarían dispuestos a participar en esta tarea a modo de voluntarios. «Yo, si por mí fuera, me pasaría todo el día en el Parque», donde de hecho ya colabora altruistamente como guía del itinerario botánico que se organiza en determinadas ocasiones. Sobre quién lo ha hecho mejor en este recinto, si los populares o sus predecesores, los socialistas, Jacinto Martínez no sabría decirlo, aunque «quizá esté mejor ahora que con el anterior equipo de gobierno municipal». Pero por lo pronto, en la reunión de esta tarde se va a hablar de una posible protesta por las talas y las podas: «Ya veremos si como resultado de la misma se convocará una concentración, o si se escribirá una carta de protesta... o lo que se decida entre todos».

  • 1