Cofradías

Juego en las arenas

Los niños del Rocío de la Macarena se licencian en la carrera marismeña.

el 26 may 2012 / 19:56 h.

Faltar al colegio por Pentecostés está más que justificado, sobre todo si es para hacer el camino y vivir la experiencia rociera en familia. Pastora de los Reyes, José Antonio, Nacho y Manuel apenas levantan un palmo del suelo, y ya tienen claro donde quieren estar cuando llegue mayo: "en El Rocíoooo". Estos pequeños romeros han venido con la Macarena, con la que han hecho el camino entero.

Esta semana han cambiado los parques por las arenas, donde juegan a ser peregrinos macarenos. Pastora de los Reyes vino al Rocío con tres meses. Ahora, con seis años, tiene gestos de una rociera madura. Este año al rezar el Ángelus en el Quema con sus amiguitos metió en el agua una de las dos medallas que traía colgada al cuello y dijo a su madre, Marta Peña: "Mamá es para que mi hermano Juanma cruce el río conmigo". El pequeño de un año se ha quedado en casa gracias a la disposición del padre, el conocido compositor Enrique Casellas.

Precisamente a su padre debe el bastón que porta. "Es del año 88, del primer camino de Enrique. Se lo hemos cortado y adaptado con una medallita de la Pastora de Capuchinos, devoción paternal", aclara Marta, integrante junto a Rosa Vázquez de la reunión macarena Los Puretas del Camino (carriolas 3 y 30) que están viviendo un Pentecostés "muy especial".

Este grupo, que dice ser "más de veintitantos y no caber ni en el carrito", se preocupa en transmitir a las futuras generaciones el sentimiento rociero en todas sus facetas. "Le enseñamos las vivencias. El camino es como la vida misma, con momentos buenos y malos que hay que vivirlos en familia", señala Hiniesta, madre de Nacho, de siete años.

A su corta edad bailan, cantan y sienten cada momento de la romería. "Te traigo una flor Señora/ te la quiero presentar/ ya por fin llegó su hora/ viene conmigo Pastora..." Dice la letra de la sevillana que cantan estos macarenitos. A José Antonio, de diez años, la experiencia le está calando tanto que le ha dicho a su madre que "todos los años que le quedan de vida quiere venir con la Macarena", pese a residir en Palos de la Frontera. Es el razonamiento de un niño nacido de un amor forjado en un Rocío.

El caso de Manuel "Naranjo", como subraya el menor, despeja cualquier duda sobre la devoción infantil. Su madre, Yoli, se sorprende de que con siete años puedan tener esos sentimientos tan fuertes: "Parece casi imposible que le tengan tanta devoción a la Virgen". Manuel tiene su momento. Está relacionado con el agua y la posibilidad de mojarse sin recibir riña alguna. Sí, es el vado del Quema donde renuevan su fe estos menudos peregrinos, que caminan con sus padres al encuentro con la Blanca Paloma.


 

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