Economía

Juguetero liberal

El catalán que fue apoyado por Madrid.

el 21 dic 2010 / 22:10 h.

Rosell, durante su discurso ya como presidente.

Joan Rosell Lastortras, 53 años a sus espaldas, es un liberal económico clásico con gran vocación por los pactos y acuerdos, tal y como ha demostrado en Fomento del Trabajo.

De joven era un seguidor de los padres del liberalismo, así como de Friedrich August von Hayek, el economista austríaco que dedicó su vida a desmontar las tesis de Keynes, mucho más intervencionista en lo económico.

Incluso llegó a formar parte de The Mont Pelerin Society, la sociedad multidisciplinar que se reunía en la pequeña localidad de Mont Pelerin, cerca de la ciudad de Montreux, Suiza, y que seguramente ha sido uno de los grupos de pensamiento (think tank o fábrica de ideas) más influyentes del liberalismo.

Ha pasado de pequeño empresario -gestiona la empresa juguetera Congost- a ser uno de los miembros más relevantes de la sociedad catalana, con puestos en el consejo de Criteria, el holding de participadas de La Caixa, y una de las personas cercanas al presidente de esta caja de ahorros, Isidre Fainé.

Precisamente es el sector financiero, junto con el turístico, unos de sus principales valedores a la hora de asumir la presidencia de la CEOE. Su habilidad para el pacto se ha demostrado en la campaña para la CEOE, basada muy poco en la confrontación y a la que deliberadamente ha dado un perfil bajo, mientras que buscaba acuerdos con asociaciones claves como CEIM, la patronal madrileña.

Históricamente Rosell también ha mantenido muy buenas relaciones con los poderes económicos de Madrid, y así ocupó la presidencia de Fecsa-Enher cuando esta compañía era la filial catalana de Endesa, que estaba entonces presidida por Rodolfo Martín Villa.

En 2007 publicó un primer libro, ¿Y después del petróleo, qué? Se definía como experto energético preocupado por las garantías de suministro. Llegó a la presidencia de Fomento del Trabajo por casualidad en 1995, cuando murió Antoni Algueró, que ocupaba el cargo y él fue escogido como sucesor.

Si bien ha tenido posturas duras respecto a la reforma laboral y de pensiones, en la práctica Fomento del Trabajo ha estado por los pactos y los acuerdos. Como resultado, en Cataluña ha tenido un nivel de confrontación social por debajo del que ha existido en España.

Su presidencia en Fomento no ha estado exenta de roces con la CEOE, que llegaron a su máxima expresión en 2006 al estallar la tensión entre la patronal catalana y la estatal tras unas declaraciones del entonces presidente José María Cuevas en las que apoyaba a Endesa en su batalla contra la oferta de compra lanzada por Gas Natural y que decían que la gasista había lanzado "una opa a la catalana". Pero Rosell, que conocía la patronal española desde su cargo de vicepresidente, no presentó candidatura para suceder a Cuevas al frente de la CEOE aunque elaboró un programa para reformar la organización empresarial.

Siempre ha abogado por modernizar la CEOE, basado en desvincular la organización de los partidos políticos, dotarla de independencia, reducir procedimientos burocráticos y aplicar el buen gobierno de las compañías cotizadas en bolsa.

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